
Mi opinión sobre Zornoza la he expresado más de una vez en estas páginas y no era favorable. Ahora, cuando le están dando hasta en el paladar y el carnet de identidad pensé en aquello de ahí me las den todas y que le defiendan los suyos. Uno es amigo de sus amigos y se duele de puñeterías que les hacen. Y hasta puede regocijarse de que a enemigos de sus amigos no les traten precisamente bien.
Pues esa era mi actitud con Zornoza. No le debo nada, es ciertísimo, ni un leve saludo, la esgorció más de una vez, pues, por mi parte a verlas venir. Y que la mercromina se la aplique él.
Sin embargo la ofensiva ha sido tan general, tan intensa y tan procedente de lo peor que, sin apearme de mis sentimientos personales, el obispo no me ha dado el menor motivo para ello, he creído que no debía seguir viendo desde la barrera la puntilla intentada con más voluntad que acierto del obispo de Cádiz.
Una cosa es que no pida la vuelta al ruedo del obispo y otra que siga en silencio ante la impresentable actuación de quienes pretenden apuntillar al obispo desde la inutilidad peor. A mí Zornoza sigue gustándome poco pero quienes quieren rematarle, todavía menos. Un amigo del obispo de Cádiz y queridísimo amigo mío me ha hecho ver que posiblemente mi postura no fuera la acertada. Pues, como una vez más, soy muy de mis amigos he pensado que el que me lo decía seguramente tenía razón y, por él, traigo al Blog un artículo en defensa de Zornoza:
https://www.diariodecadiz.es/opinion/articulos/Obispo-obra_0_1321368281.html
Basado posiblemente en el exceso de la ofensiva. Que siempre resulta contraproducente. Y uno es consciente de sus propios excesos.
Mi simpatía por Zornoza sigue siendo la que era pero pese a ser tan escasa supera a la antipatía que siento por sus enemigos. De su San Jorge madrileños igual hablamos en los próximos días. O no.