
Un cura más pasado que el charlestón, tiene 87 años, tres secularizados rebotados y un par de políticos de acreditada militancia anticatólica, jaleados por una página que ya casi se ha quedado sin lectores es lo que se quiere presentar como una oposición al arzobispo de Oviedo que es pura imaginación.
A esa insignificancia les irrita un arzobispo que habla claro y habla bien. E intentan presentar un enfrentamiento que todo el mundo en Asturias sabe lo que vale: nada.