
LIBERALIDADES
Queremos homenajear a Tomás de Aquino en los 750 años de su muerte. Ya lo hicimos
en el Instituto de Filosofía Práctica con una magnífica exposición del Padre José Ignacio Ferro
Terrén, pero ahora queremos hacerlo personalmente, porque el Aquinate es un gran formador
de las inteligencias. Recuerdo el comentario de Juan Alfredo Casaubon quien en clase dijo a
sus alumnos: “No puedo saber si en serio o en broma, Montejano dice ser saint exuperiano y
no tomista”.
Es una buena oportunidad para aclarar el asunto: no somos tomistas, porque
pensamos que el Doctor Angélico, si viviera hoy tampoco lo sería, como en su tiempo no fue
agustiniano, sino un gran heredero y corrector de Aristóteles.
Santo Tomás fue quien ordenó en la “Suma Teológica” las virtudes anexas o partes
potenciales de la justicia. Allí aparecen las virtudes de veneración: religión, piedad y
observancia; de honestidad: gratitud, vindicta y veracidad y de civilidad: afabilidad y
liberalidad.
Hoy nos ocuparemos de la última con motivo de unas “liberalidades” efectuadas por el
presidente Alberto Fernández poco antes de concluir su mandato. Pero, para encarar el tema
algunos conceptos: la liberalidad es una virtud, anexa a la justicia, que dispone al hombre al
uso recto de las riquezas, lo vuelve “desapegado” en el uso del dinero.
Dios da a ciertos hombres bienes para que los administren y distribuyan; el buen
administrador no dilapida, sino que “hace reserva para la sustentación propia y para ser útil a
los demás”; “no descuida a los miembros de la familia cuando lo necesitan” y busca ayudar, sin
ostentación.
El hombre justo da a otro lo que es de ese otro, quien practica la liberalidad da a otro
de lo propio. La liberalidad es un término medio virtuoso, superador de dos extremos viciosos:
por defecto, la avaricia; por exceso, la prodigalidad. El avaro retiene las riquezas o vive
inquieto por adquirirlas; el pródigo las dilapida. La prodigalidad es menos grave que la avaricia,
porque está en la línea de la virtud, que es el dar, porque es útil a otros, se hace imposible con
la pobreza y se cura con la edad. Esta es una apretada síntesis de la doctrina que Santo Tomás
nos enseña en la cuestión 117 de la “Suma Teológica”.
El “dar” de la liberalidad debe ser de lo propio y decente. Por eso es una falsa
liberalidad la cesión de 13 terrenos propiedad del Estado, durante los últimos meses del
gobierno de Alberto Fernández, a través de la Agencia de Administración de Bienes del Estado,
a diversos gremios, según informa el diario “La Nación” del 12 de julio.
Los inmuebles cedidos pertenecientes a las Fuerzas Armadas, al Ministerio de Defensa
y a la Secretaría Antidrogas (Sedronar) fueron adquiridos por Suteba, sindicato de los docentes
bonaerenses, secretario general el barbudo Roberto Baradel, terreno de 160.000 m2 para
instalar un camping; la UOM de los metalúrgicos, secretario general Abel Furlán, fue
beneficiada en un predio de más de 80.000 m2, que era del ejército en la zona del Camino del
Buen Ayre; los encargados de edificios, secretario general Víctor Santa María, recibieron un
terreno de 120.000 m2 que era de la Fuerza Aérea y la CGT recibió un inmueble de 1.000 m2,
calle Humberto 1° 550 en la Ciudad de Buenos Aires.
Todos los días nos enteramos de nuevos entuertos, pero ponemos este como ejemplo,
de como cuidaban los bienes del Estado estos custodios, como vemos, tan poco celosos en
proteger los bienes públicos.
San Agustín, cuando comparó a un Estado sin justicia con una banda de piratas, no
debe haber imaginado que siglos después, en la Argentina, esto sería absolutamente real, en
los gobiernos de este siglo que transformaron al Estado en una gran ladronera o convivieron
con los ladrones sin castigarlos, con jueces corruptos que dormían las causas, para que los
acusados quedaran impunes al lograr la prescripción de los delitos cometidos
Y hace muy poco, otro escándalo vinculado con el empresario Angelo Calcaterra, primo
de Mauricio Macri y los camaristas Carlos Mahiques, Diego Barroetaveña y Daniel Petrone, un
verdadero pacto de impunidad para que no avancen las causas de corrupción. Así leemos en la
nota de “La Nación” (diario) titulada “Piden destituir a los jueces que beneficiaron a
Calcaterra”, quienes “entendieron que los pagos que hizo Calcaterra a funcionarios del
kirchnerismo, en bolsos que se entregaron en un garaje del Hotel Hilton de Puerto Madero, no
eran sobornos, sino aportes para la campaña. Esta interpretación permitió separar al
empresario del juicio oral por los cuadernos y enviarlo a la justicia electoral para que
investigue si hizo aportes de campaña no declarados, una falta menor”.
Esto pasa hoy en la Argentina, existen jueces que transforman coimas manifiestas, en
inocentes aportes electorales no registrados y abren la puerta para que muchos empresarios
procesados en la causa de los cuadernos eviten el juicio oral en el fuero penal.
La agrupación de abogados “Será justicia” promovió en el Consejo de la Magistratura
el juicio político de los tres magistrados, quienes ya habían sido denunciados por el bloque de
diputados de la Coalición Cívica, quienes sostienen la existencia de un pacto de impunidad
entre sectores de la justicia y de la política -de distintos partidos-, para que no avancen las
causas de corrupción, porque está claro y ya lo dijimos, el kirchnerismo, maestro en el tema,
no es el único corrupto.
Hace años, el 20 de mayo de 1994, recibimos de regalo una preciosa edición de “El
Principito”, con la siguiente dedicatoria:
“Al Dr. Bernardino Montejano, quien con
humildad y generosidad ha aplicado con generosidad y talento a descubrir y difundir a través
de Saint-Exupéry, el secreto de la plenitud humana y a colaborar fecundamente con él para
volver la mirada hacia aquello que “los hombres han dilapidado, el sentido de las cosas”. Con
gran afecto y respetuosa admiración. Carlos A. Mahiques. Leonardo De Martini. Guillermo
Yacobucci”.
Los dos últimos fueron nuestros alumnos. Con De Martini heredé además la amistad
con su padre Siro. Yacobucci fue además nuestro adjunto. Por la corrección de ambos
ponemos nuestras manos en el fuego.
Respecto a Mahiques, no lo hemos vuelto a ver y con pesar, lo encontramos muy lejos
de la plenitud humana y de la recuperación del sentido de las cosas, que hace tres décadas
admiraba. Nosotros no hemos cambiado y esta es hoy nuestra respuesta. Que Dios nos ayude
en perseverar en el camino hasta el fin.
¿Cuánto dinero habrá circulado en este cohecho con tantos intereses e interesados?
Solo Dios lo sabe. Lo que pedimos es una rápida destitución de magistrados sin honor, como
ejemplo para todos los argentinos.
Buenos Aires, julio 15 de 2024. Bernardino Montejano