
La vida religiosa desaparece de España. En muy poco tiempo no quedará nada. Miles de conventos vacíos y abandonados. Y de esa inmena tagedia no parece haber ningún responsable. Pues los hay. Por malos o malas y sobretodo por tontas. Muchas creyeron que la nueva vía les iba a suponer una vida maravillosa y abundantísimas vocaciones. Pues ni una. Ya ven lo que han conseguido: la desaparición.