La Hermandad Sacerdotal Española, libro sobre sobre aquella importante realidad eclesial que el progresismo, episcopal y sacerdotal, consiguieron desactivar

Es la tesis doctoral de Jaime Ortega que edita Homo Legens, Madrid, 2025.

E imprescindible para conocer aquello años de barro de la Iglesia Española a los que la Hermandad Sacerdotal se quiso oponer.  Entre sus más decididos adversarios episcopales, Tarancón, Díaz Merchán, Yanes, José Sánchez… En mi opinión lo peor de nuestro episcopado, que no vaciló en usar medios torticeros en su oposición a unos ejempleres sacerdotes infinitamente mejores que los que encantaban a esos obispos.

De aquellos penosos prelados  solo queda vivo José Sánchez, ya con 91 años, activísimo  en la contra. Viven también Buxarrais,con 96 años y Oliver, tambièn de 96 años. El emérito de Málaga  era de tan  nula entidad que su oposición,  dadas sus ideas más que segura, no tenía el menor pesos. La oposición de Oliver,  si es que la  tuvo, era más por auxiliar de Tarancón que por propia determinación, que igual ni la tenía o. si la tuvo,  no importaba a nadie.

No  me queda más que felicitar al autor por su tesis y a Homo Legens por publicarla, en la seguridad de que será un texto importante para la historia de la Iglesia española en la segunda mitad del siglo XX.

https://www.infocatolica.com/blog/caballeropilar.php/2601121249-jaime-ortega-la-hermandad-  que no vació en usar medios torticeros sac#more47881

Y me es inevitable no mencionar a tantos queridísimos amigos: El P. Oltra,, que llevaba la cajetilla en la capucha de su hábito franciscano, de la que tantos pitillos fumé; el P. Santacruz, el P. Venancio Marcos, que me llevó a que hablara en las Jornadas Sacerdotales de Cuenca. Jamás hablé a tantos sacerdotes y nunca me aplaudieron tanto. Tenía 32 años. Don Luis Madrid Corcuera, autor de otro excelente libro sobre la Hermandad y el mal trato recibido de sus obispos.  Don Ángel Garralda a quien la última vez que le ví fue en su homenaje, en su Avilés creo que por sus 90 años y de la que me mandó una preciosa fotografía que guardo entre mis mejores recuerdos. Con una leyenda suya que dice:  «este es un abrazo que viene de lo alto» Yo todavía no había perdido estatura  y él sí.

El inolvidable P. Alba y toda su extraordinaria obra. Ni que decir tiene que nada más enterarme de su muerte corrí a su sepelio en Sentmenat. El P. Dallo. Pues me alegra mucho esta resurrección de la Hermandad en un libro. Se lo  merece.

 

 

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