Y que Dios quiera sepa desactivar sus consecuencias.
Y me parece estúpido echar todas las culpas sobre la FSSPX que hasta el momento ha mostrado una paciencia infinita que parece ya se les ha agotado. Hoy tienen dos obispos, ya mayores, que, como desaparezcan sin sustitución, la labor de tantos años moriría sola. Y no parecen partidarios. Pues arreglen de una vez ese entuerto que es facilísimo. El Papa les nombra dos o tres obispos, que a ellos les parezcan bien, y todo se ha terminado. Con veinte o treinta años de tranquilidad. Y si no se hace así vendrán los obispos aunque no se quiera. ¿Excomulgados? Por supuesto. Pero ya están muy acostmbrados y no parece que les importe mucho.
Y con el riesgo añadido de que con imbéciles, como Roche, muchísimos fieles partidarios de la misa tradicional terminen pasándose a la Fratenidad.
Y esto se lo dice una persona que habitualmente no asiste a la misa tradicional. Una o dos veces como mucho al año. Aunque entiendo su cabreo. Y lo primero que hay que hacer es dejarles de mentir.
Ya nos llega con un Pedro Sánchez en la política como para crearnos otro en la Iglesia.