
Y mañana me intervendrán de la primera fase para resolver el aneurisma de aorta que me han detectado. Que parece ser la más delicada. Las carótidas estorban la colocación de la prótesis que resuelve el aneurisma y hay que hacer un by pass entre ellas para hacer sitio y que la sangre siga llegando al cerebro.
Pues eso, mañana si Dios quiere.
Creo que para eso hay que parar el corazón lo que me da alguna grima. Tengo un hermano cardiólogo y un queridísimo amigo desde nuestros años de colegio, cirujano. Los dos totalmente al tanto de todo. La última vez que hablé con ambos, ayer tarde noche. Y absolutamente necesaria la intervención. Lo verdaderamente grave es el aneurisma. De lo otro ni les pregunté ni ellos me lo contaron. Me quieren mucho.
Pues confesado, comulgado y uncionado, otros tres sacramentos los llevo encima sin necesidad de actualizarlos, llegaré mañana al quirófano ligero de equipaje y con filial aceptación de la voluntad de Dios. Bendita sea su santísima voluntad. Creo hondamente con el gran Jorge Manrique que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera, es locura. Pues lo que Él quiera.
Una vez hecho sitio a la prótesis me la introducirán por vena hasta el aneurisma que quedará relleno y anulado. Debe ser algo parecido a los stens que me pusieron en las coronarias. Bastante sencillo.
Voy a estar unos días de UCI, pienso que dos o tres, que me tendrán apartado del Blog. Y muy aburrido. Os echaré de menos. Y si Dios no quisiera mi regreso, en el purgatorio se agradecen mucho los alivios.
Os quiero. Y sobre todo quiero vuestra salvación eterna. Y la gloria de Dios y de su Iglesia. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.