
No es posible ser tan tonto, ni con intensivo entrenamiento diario, por lo que tiene que haber más razones además de la propia gilipollez personal para justificar las razones tan peregrinas que algunos expresan contra la comunión en la boca. Y no se me ocurre otra que el odio al Santísimo y a toda muestra de adoración al mismo que intentan disimular con llamamientos a la responsabilidad y acusaciones estúpidas de contagiadores públicos.
No voy a entrar en si hay más riesgo en la boca o en la mano por creer que es mínimo en ambas. Hay muchísimo más peligro en una terraza, un restaurante, una cafetería, una peluquería, un transporte público, una playa, un supermercado e incluso en la misma iglesia y hasta en la cola para comulgar que en el acto mismo de la comunión. El ministro con mascarilla, el que va a comulgar en la boca poniéndose el último de la fila, no por temor a contagiar a otros sino por respeto al que vaya a comulgar en la mano tras él y tenga temor a hacerlo habiendo él comulgado en la boca, que el miedo es libre aunque pueda ser exagerado, y yendo además el ministro a lavarse inmediatamente las manos tras terminar de repartir la comunión. Así que no nos vengan con milongas o con gilipolleces.
Ya me parece bastante lamentable el odio a la comunión en la boca, yo no le tengo ninguno a la comunión en la mano, y más si pretenden disimularlo con estupideces populistas.