
Su figura está quedando tocadísima y hasta es posible que incapacitado para gobernar Madrid.
Y su principal problema es Su Insignificancia.
Qué inmenso error nombrarle arzobispo de Madrid y crearle cadenal. Y por lo que se ve es incapaz de asumir dignamente el encargo. Lo peor no es que no sepa, que no sabe, pero eso se podría atenuar aprendiendo. Lo que no tiene arreglo es que no puede, al ser su incapacidad tanta.
¿El viaje a España aplazado ‘sine die’?
Se ha hablado de posibilidades, pero hasta la fecha, no se ha fijado fecha para un posible viaje del Papa León XIV a España. Son muchos años de ausencia de un pontífice en territorio español y debido a la herencia del Papa Francisco, su presencia o ausencia no crea especiales entusiasmos. En España tenemos un contexto eclesiástico tenso, marcado por serias divisiones internas.
En Madrid no termina de encajar el cardenal Cobo que más pasa el tiempo más se manifiesta el error de su nombramiento en una diócesis que, se quiera o no, es una referencia para el resto de España. Uno se sus últimas y solemnes meteduras de pata es la referente al espinoso tema del Valle de los Caídos. Este viaje se anunció en circunstancias inusuales: hace unas semanas, el Papa León XIV informó personalmente al cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, de su intención de visitar España a finales de este año. Esta decisión fue una sorpresa: tradicionalmente, una visita papal se prepara tras un largo proceso diplomático y pastoral. En este caso, el Papa expresó sus deseos incluso antes de que se extendiera formalmente la invitación oficial. Pero, según el protocolo español, dicha invitación debe ser firmada por el Rey y el Presidente del Gobierno. Parece que el Rey dio su aprobación rápidamente, pero el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tardó en hacerlo, lo que explica que las fechas de viaje aún no se hayan confirmado.
En el epicentro de las tensiones se encuentra el Valle de los Caídos, situado cerca de Madrid. No es un mero monumento histórico, sino ante todo una basílica católica consagrada, excavada en la roca y bajo la autoridad directa de la Santa Sede. Está coronado por una cruz monumental y confiado históricamente a una comunidad benedictina. El lugar alberga los restos de más de 33.000 víctimas de la Guerra Civil Española y se concibió como un lugar de oración y reconciliación nacional, aunque esta intención ahora cuestionada y explotada en el debate político contemporáneo. Durante varios años, el gobierno español ha buscado transformar el significado del Valle de los Caídos. El objetivo declarado es convertirlo en un lugar de memoria cívica marginando la dimensión religiosa del lugar.
Este desarrollo plantea un grave problema canónico: como basílica papal, el lugar no está bajo la autoridad exclusiva de los poderes civiles ni del arzobispo local. Cualquier modificación sustancial debería requerir la aprobación de la Santa Sede.
Lo curioso es que el cardenal José Cobo, a pesar de que en la reciente rueda de prensa de San Francisco de Sales ante los medios amigos alegó que tenía nada que ver con el tema, aceptó y firmó acuerdos que se ajustaban a las exigencias del gobierno, a pesar de carecer de la autoridad necesaria para hacerlo. Esta decisión es percibida por muchos fieles y sacerdotes como una grave concesión, incluso una profanación simbólica, de la naturaleza sagrada del lugar y la cantidad enorme de reliquas de canonizados y beatificados que se encuentran en las criptas de la Basílica. Incluso Parolin está siguiendo el tema muy de cerca y recientemente a tenido un discreto encuentro con el abad se Solemnes y el de Leire sobre el espinoso tema del Valle.
Este asunto forma parte de un malestar más profundo en torno al cardenal Cobo. Su nombramiento como jefe de la archidiócesis de Madrid ha sido cuestionado desde el principio: no figuraba entre los candidatos propuestos localmente y su llegada se percibe ampliamente como una imposición de Roma, bajo el pontificado del difunto Papa Francisco. Esta frágil legitimidad arroja luz sobre su comportamiento posterior: nerviosismo ante las críticas, obsesión por la imagen y recurso a estrategias de comunicación diseñadas para mostrar un apoyo que difícilmente se manifiesta espontáneamente.
Las tensiones internas y nombramientos episcopales controvertidos, forma parte de un marco más amplio del comienzo del pontificado de León XIV que es España no ha comenzado. En las últimas semanas, el Papa ha tomado decisiones importantes fuera de España que se miran con lupa, en particular la destitución, sin explicación pública, del cardenal indonesio Paskalis Bruno Syukur como obispo de Bogor. Recibió en audiencia privada a Óscar Sarlinga, obispo emérito, quien fue apartado en 2015, una decisión que ha suscitado numerosas dudas en el episcopado argentino. Estas acciones se interpretan como señales de la voluntad de reexaminar ciertos «casos sensibles» que el difunto Papa Francisco dejó sin resolver, sobre todo porque León XIV conocía personalmente estos asuntos, como Prefecto del Dicasterio para los Obispos y no siempre se siguieron sus propuestas. Los intentos de Cobo, Omella y Satue de reunirse con Leon XIV para hablar de «lo nuestro», y se encontraron con que las puertas no se habrían. Este viaje, de concretarse, que todavía está por ver, se considera un momento crucial para la Iglesia española, llamada a clarificar su posición, su relación con las autoridades civiles y la protección efectiva de sus lugares sagrados tan pisoteada. Parece claro que León XIV tendrá la oportunidad para afirmar su autoridad pastoral e institucional en un contexto marcado por tensiones y decisiones episcopales muy cuestionadas por sacerdotes y fieles que están provocando una desafección general, muy llamativa en Madrid donde Cobo y su convivium no termina de encajar.
https://infovaticana.com/blogs/specola/la-sinodalidad-ecumenica-de-san-pablo-leon-xiv-usa-el-rationale-gaudi-en-el-national-geographic-audiencia-a-la-rota-romana-el-viaje-a-espana-aplazado-sine-die-las-cajas-re/