Empiezo por reconocer que las simpatías y antipatías de cada cual son muy personales. Las hay locales, regionales, nacionales, raciales, racionales, irracionales, políticas, religiosas… Miles. Justificadas, absurdas, repugnantes…, de todo. A mí me cae simpático el Atlético de Madrid. Sería absolutamente incapaz de justificar por qué. Me ocurre. Sin excesos. Me gusta que gane pero duermo tan feliz si pierde. Creo que una vez bajó a segunda división y ni siquiera por mi parte ni medio trankimazín.
Pero hecha esta declaración de principios sobre simpatías y antipatías he decir también que algunas no las entiendo. Católicos volcados con Maduro, otros defendiendo lo que la Iglesia condenó siempre, cardenales, obispos y sacerdotes pederastas, otros abiertamente herejes… Pues eso. No las entiendo. Y las rechazo.
Luego hay otras de mucha menor entidad pero para mí también incomprensibles. No afectan a grandes figuras de la Iglesia. Simplemente a buenos sacerdotes, diría que hasta excelentes, que se la juegan un día sí y otro también, y que purísimos, ignoradísimos y por tanto no valentísimos católicos, a los que el valor ni se les supone mientras que el Padre Santiago Martín lo tiene más que acreditado, le ponen tachas en mi opinión rondantes con la paranoia.
Os traigo la última intervención de este cura sospechosísimo. peligrosísimo y pienso que hasta posiblemente masonísimo.
https://www.religionenlibertad.com/video/114256/AEs-el-cardenal-Muller-quien-crea-confusion.html
¿Cabe decirlo mejor y más claro? Pues para algunos un peligroso infiltrado nada de fiar o como poco un tibio de mierda. Pues uno, con esas mierdas que me parecen excelentes y los ultrapuristas en su nada mental, existencial y numeral.
Gracias Padre Martín por todo su testimonio tan permanente y tan valiente. Aunque es posible que en alguna ocasión se le haya olvidado citar el párrafo decimoctavo del tercer Concilio Lugdunense por lo que, sin ser estrictamente hereje, ronda muy peligrosamente la herejía.
Pues. mi admirado Padre Santiago Martín, con esas reses tenemos que lidiar. Sabe que me tiene usted de mozo de estoques, subalterno, banderillero o lo que haga falta. El Maestro es usted. Y posiblemente alguna tarde le salga menos afortunada en quien lidia tantas. Pero con tantísimas orejas y rabos me parece impresentable recordarle que en una ocasión la estocada resultó caída.