
Y estamos hasta las mismísimas narices, por no ser más explicitos, de tantas puñeterías contra la misa tradicional.
En días en los que se permite todo menos la misa que durante siglos santificó la Iglesia,
Roche, me gusta la fruta.
Y para que me vengan con el todos, todos, todos.
¿O es todos los maricones y ninguno de la misa tradicional?
Que ya nos tienen muy hartos.