León XIV en Argel: crítica al desorden internacional y llamado a una paz fundada en el perdón

León XIV en Argel: crítica al desorden internacional y llamado a una paz fundada en el perdón

El Papa León XIV ha pronunciado este 13 de abril en Argel sus primeras palabras de peso internacional desde el inicio de su viaje apostólico a África, en las que ha advertido sobre las “continuas violaciones del derecho internacional” y las “tentaciones neocoloniales”, al tiempo que ha llamado a construir una paz basada en la justicia y el perdón. En su encuentro con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático, el Pontífice situó su intervención en el contexto de un mundo marcado por conflictos, desigualdades y tensiones crecientes.

Un llamado a un nuevo orden internacional

Dirigiéndose a los responsables públicos, León XIV les instó a asumir un papel activo en la escena internacional: “Podrán convertirse en protagonistas de un nuevo rumbo de la historia… ante las continuas violaciones del derecho internacional y de las tentaciones neocoloniales”. El Papa subrayó que este cambio no pasa por “multiplicar incomprensiones y conflictos”, sino por el respeto a la dignidad humana y la solidaridad entre los pueblos.

En esa misma línea, advirtió sobre las dinámicas que generan exclusión: “Muchas sociedades que se creen avanzadas se precipitan cada vez más en la desigualdad y la exclusión”, denunciando también a quienes “dominan sobre los demás” y terminan por “destruir el mundo que el Altísimo ha creado para que viviéramos juntos”.

La política al servicio de la justicia

El Pontífice dirigió un mensaje directo a las autoridades sobre el sentido del poder político: “Las autoridades están llamadas no a dominar, sino a servir al pueblo”. Recordó que la acción pública debe regirse por la justicia, condición necesaria —indicó— para alcanzar una paz auténtica.

En este contexto, se refirió al papel de Argelia como cruce de caminos entre culturas y regiones, y lanzó una advertencia: “¡Ay de nosotros si convertimos el mar y el desierto en cementerios donde muere también la esperanza!”, denunciando además a quienes “especulan con la vida humana”.

Del discurso al gesto: memoria y reconciliación

Horas después de este encuentro institucional, León XIV se trasladó al Monumento de los Mártires (Maqam Echahid), donde participó en un acto conmemorativo de la historia del país. Tras subir la escalinata, depositó una corona de flores en memoria de quienes dieron su vida por la independencia de Argelia, en un gesto que vinculó su mensaje con la memoria histórica del pueblo argelino.

Ante unas 2.000 personas, el Papa retomó el eje de su intervención, centrado en la reconciliación: “Dios desea para cada nación la paz: una paz que no es solo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y dignidad”. Sin embargo, añadió que esta paz no puede alcanzarse sin una transformación interior: “Es posible solo en el perdón”, advirtiendo que “no se puede añadir resentimiento a resentimiento, de generación en generación”.

La paz, la fe y el futuro de los pueblos

León XIV situó sus palabras en el contexto de los conflictos actuales, afirmando que “el futuro pertenece a los hombres y mujeres de paz” y que la violencia “no tendrá la última palabra”. Subrayó también el valor del respeto entre culturas y religiones como base para la convivencia.

En la parte final, puso en valor la dimensión religiosa del pueblo argelino: “Un pueblo que ama a Dios posee la riqueza más verdadera”, y advirtió sobre el riesgo de buscar bienes que “ilusionan y decepcionan”, recordando las palabras de Cristo: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?”.

El Papa concluyó su intervención con la proclamación de las Bienaventuranzas, presentándolas como horizonte de vida para los creyentes y como fundamento de una sociedad reconciliada.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando