«Estamos pagando una guerra ajena»: la resistencia de los cristianos del Líbano

«Estamos pagando una guerra ajena»: la resistencia de los cristianos del Líbano

La comunidad cristiana del sur del Líbano ha vuelto a levantar la voz tras el ataque israelí que en plena Pascua dejó varios civiles muertos, en un contexto marcado por la desprotección, la presión de las milicias y la ausencia de una paz real en la región.

Según informó ACI MENA, servicio en árabe de EWTN News, entre los fallecidos se encuentra Pierre Maouad, vinculado a las Fuerzas Libanesas, junto a su esposa y una vecina. El impacto ha sido inmediato en las zonas cristianas, donde crece la convicción de estar pagando una guerra que no les pertenece.

“No queremos la guerra”: el grito de un pueblo en la frontera

A esta situación se suma el testimonio directo desde el terreno. El padre Toni Elías, sacerdote maronita en Rmeich —uno de los últimos bastiones cristianos en la frontera con Israel—, lo expresa sin rodeos: “Ya no queremos la guerra”.

El sacerdote describe una población que no solo sufre las consecuencias del conflicto, sino que también ve cómo se diluyen las esperanzas de estabilidad. “Queremos un Líbano que viva en paz, en serenidad; queremos trabajo para nuestros jóvenes; queremos que las familias no tengan que abandonar su tierra”, afirma.

La sombra de Hezbolá y la desconfianza hacia el Estado

El ataque ha reavivado las sospechas sobre el papel de Hezbolá en estas zonas. Cada vez más voces dentro de la comunidad cristiana denuncian que las milicias operan desde áreas civiles, exponiendo a la población a represalias directas.

Las versiones contradictorias sobre el objetivo del ataque han aumentado la indignación. La explicación del Ejército libanés no convence. La desconfianza crece y el descrédito institucional se acentúa.

Rmeich resiste: fe, arraigo y presión constante

Rmeich no es un pueblo cualquiera. Está literalmente en la línea de frente. “No estamos cerca de la frontera; estamos en la frontera”, explica el padre Toni. Y añade un dato clave: es uno de los pocos enclaves cristianos que permanecen en la zona de Bint Jbeil.

En este contexto, la resistencia no es militar, sino espiritual y comunitaria. A pesar de la guerra, la comunidad logró celebrar la Semana Santa con alta participación, aunque tuvo que renunciar a la Vigilia Pascual.

“La fe y la confianza en el Señor son lo que nos mantiene firmes”, afirma el sacerdote.

Falta de medicamentos y llamada urgente a la ayuda humanitaria

Junto al drama de la guerra, emerge otra urgencia: la falta de recursos básicos. El padre Toni advierte de la escasez de medicamentos, especialmente para enfermos graves.

Hay pacientes con cáncer o tratamientos complejos que dependen de fármacos difíciles de conseguir o demasiado costosos. Ante esta situación, la parroquia está elaborando una lista de necesidades para canalizar ayuda a través de la Orden de Malta y Cáritas.

El sacerdote reconoce la cercanía de la Iglesia, incluyendo el apoyo del papa León XIV y del nuncio apostólico, pero insiste en que la situación exige una respuesta humanitaria más amplia y sostenida.

Una comunidad que resiste… pero no quiere seguir sola

El caso de Rmeich resume el drama de muchos cristianos en el Líbano: arraigo, fe y resistencia, pero también cansancio y sensación de abandono.

“Seguimos comprometidos con nuestra resistencia pacífica”, concluye el padre Toni. Una resistencia que no pide privilegios, sino algo más básico: vivir en paz en su propia tierra.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando