«La liturgia no es una bandera»: el abad de Fontgombault señala abusos e ideologías como raíz de la crisis

«La liturgia no es una bandera»: el abad de Fontgombault señala abusos e ideologías como raíz de la crisis

La actual crisis litúrgica en la Iglesia no puede entenderse sin tener en cuenta los abusos, los silencios y determinadas lecturas ideológicas que han marcado las últimas décadas. Así lo plantea el abad de Fontgombault, Dom Jean Pateau, en una entrevista concedida a Silere Non Possum, en la que reflexiona sobre el origen de las tensiones y apunta a la necesidad de una reconciliación real.

Sus palabras se enmarcan en un momento en el que el papa León XIV ha llamado a rebajar la confrontación en torno a la liturgia y a favorecer una mayor comprensión entre sensibilidades.

Abusos y silencios que han alimentado la tensión

Al referirse especialmente al caso francés, el abad reconoce que durante años se han producido abusos litúrgicos y que no siempre hubo una respuesta adecuada por parte de las autoridades. Esa combinación, junto a otros factores como las carencias en la formación catequética, ha contribuido a generar desconfianza y alejamiento en algunos fieles.

Según explica, esta situación ha derivado en tensiones, resentimientos e incluso divisiones dentro de familias y comunidades eclesiales.

“La liturgia no es una bandera”

Frente a este escenario, Dom Pateau advierte contra dos riesgos opuestos: la utilización del rito antiguo como elemento identitario y la lectura ideológica de la reforma litúrgica.

“La liturgia no es una bandera”, subraya, insistiendo en que no debe convertirse en un instrumento de confrontación. A su juicio, cuando se pierde de vista su finalidad —conducir a Dios—, la liturgia queda reducida a un terreno de disputa.

Desde su experiencia monástica, recuerda que la vida litúrgica no está llamada a demostrar nada, sino a sostener la relación con Cristo y la comunión en la Iglesia.

Salir de la confrontación

El abad observa que muchas posturas enfrentadas nacen del desconocimiento y de visiones parciales, lo que dificulta un diálogo sereno. Por ello, considera necesario abandonar la lógica de bloques y recuperar una mirada más amplia, capaz de integrar la diversidad sin romper la unidad.

León XIV y la vía de la reconciliación

En este contexto, Dom Pateau acoge con esperanza las palabras de León XIV, que invitan a una “nueva mirada” entre los fieles y a buscar soluciones concretas para integrar a quienes están vinculados al rito tradicional.

A su juicio, este enfoque, centrado en la comprensión mutua y la caridad, es el único que puede abrir un camino fecundo a largo plazo.

El abad reconoce que la situación actual sigue siendo dolorosa y, en muchos aspectos, bloqueada. Sin embargo, recuerda que la vida de la Iglesia no se detiene en el conflicto: “no hay Viernes Santo sin mañana de Pascua”.

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