El arzobispo de Viena, Josef Grünwidl, ha defendido el celibato como una “gran forma de vida”, aunque ha abierto la puerta a revisar su carácter obligatorio para el sacerdocio, según ha informado Katholisch.de a partir de una entrevista concedida a la prensa austríaca.
El prelado, que lleva cuatro décadas viviendo el celibato, afirmó que no considera esta disciplina como algo superado, pero planteó la cuestión de si debe seguir siendo una condición necesaria para ejercer el ministerio sacerdotal.
El celibato, valorado pero cuestionado en su obligatoriedad
Grünwidl definió el celibato como una “tolle Lebensform” —una forma de vida valiosa— y subrayó su experiencia personal positiva. Al mismo tiempo, introdujo un matiz relevante al preguntarse si el sacerdocio debe estar necesariamente ligado a esta exigencia.
En su planteamiento, el arzobispo sugirió la posibilidad de que quienes se sientan llamados al celibato lo vivan libremente, pero que también pudiera existir la opción de ejercer el sacerdocio dentro de una vida familiar.
Con todo, descartó que una eventual modificación de esta disciplina suponga una solución automática a la crisis de vocaciones, al afirmar que ni el abandono del celibato ni la llamada “cuestión femenina” harán que la Iglesia “vuelva a crecer y entusiasmar a las masas”.
El arzobispo enmarcó la cuestión del celibato en el ámbito teológico, señalando que se trata de un asunto que debe ser clarificado. Recordó además que en la historia de la Iglesia no siempre ha existido la misma disciplina en este campo.
El caso Faber y la dificultad de aplicar la disciplina
Grünwidl se refirió también a la situación del sacerdote vienés Toni Faber, conocido por su exposición pública junto a una mujer a la que define como “muy buena amiga” y compañera habitual.
Aunque elogió su compromiso pastoral, el arzobispo reconoció que la solución adoptada por Faber en relación con el celibato le resulta problemática. Según explicó, ambos mantienen conversaciones con el objetivo de encontrar una salida a la situación.
Reformas en continuidad con el proceso sinodal
El actual arzobispo de Viena, en el cargo desde enero, ya había manifestado antes de su ordenación su disposición a plantear cambios en torno al celibato, insistiendo en la necesidad de hacerlo en comunión con la Iglesia.
En esa misma línea, recientemente ha defendido la conveniencia de revisar determinadas normas y tradiciones, incluida la llamada “cuestión femenina”, a partir de las conclusiones de la última asamblea sinodal.