Bendición Urbi et Orbi: «Dejemos que su inmenso amor por nosotros nos transforme»

Bendición Urbi et Orbi: «Dejemos que su inmenso amor por nosotros nos transforme»

El Papa León XIV ha centrado su mensaje de Pascua en la afirmación de que la resurrección de Cristo no es un símbolo, sino un hecho que transforma realmente la historia y la vida del hombre. Desde la logia de la basílica de San Pedro, en el Domingo de Resurrección, ha proclamado que la victoria pascual es la del amor sobre el odio y la de la vida sobre la muerte, recordando que Cristo ha cargado con el pecado del mundo para liberar no solo al hombre, sino a toda la creación del dominio del mal.

El Pontífice ha descrito con realismo la situación interior de muchos hombres, marcados por el peso del pecado, la frustración o la soledad, y ha insistido en que la resurrección actúa hoy como una fuerza real capaz de romper ese encierro. Frente a la tentación de entender la fe como algo del pasado, ha reiterado que la Pascua es una realidad viva que sigue operando en el presente.

En su intervención ha vinculado directamente esta transformación interior con la paz, rechazando cualquier concepción basada en la imposición o la fuerza. Ha señalado que la verdadera paz nace de corazones convertidos, capaces de renunciar a la venganza y de construir relaciones fundadas en el bien común.

El Papa ha denunciado con dureza la creciente indiferencia ante el sufrimiento humano, advirtiendo que la sociedad se está acostumbrando a la violencia y a la muerte hasta el punto de asumirlas como algo normal. Ha alertado de que esta actitud no solo degrada moralmente, sino que alimenta los conflictos y perpetúa el odio.

En ese contexto, ha lanzado un llamamiento directo a abandonar la lógica de la guerra, instando a quienes empuñan armas a dejarlas y a quienes tienen poder político a optar por el diálogo. Ha insistido en que la paz no puede imponerse, sino que debe construirse desde la verdad, la justicia y el encuentro.

El mensaje ha concluido con una invitación a la oración, convocando a los fieles a unirse a una jornada por la paz el próximo 11 de abril, en un contexto internacional marcado por conflictos abiertos y un creciente cansancio espiritual colectivo.

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