El cardenal Rainer Maria Woelki ha lanzado una advertencia clara sobre una tendencia que se extiende en algunas diócesis: la sustitución de la Santa Misa por celebraciones de la Palabra, incluso con distribución de la comunión. Según informa Katholisch.de, el arzobispo de Colonia denunció esta práctica durante la Misa Crismal celebrada en la catedral.
“Esto ya no es católico”
Woelki expresó su preocupación ante lo que calificó como una deriva pastoral preocupante. “Cada vez con mayor frecuencia, las celebraciones de la Palabra —a menudo con distribución de la comunión— sustituyen la celebración de la Eucaristía”, afirmó.
El cardenal fue tajante al dirigirse a los sacerdotes: “Esto, queridos hermanos, ya no es católico, y les pido encarecidamente que se opongan a ello desde el principio”.
Para Woelki, no se trata de una cuestión secundaria, sino de algo que toca directamente la esencia misma de la Iglesia, que definió como una “asamblea eucarística” que nace precisamente de la celebración del sacrificio de la Misa.
La Eucaristía no puede ser sustituida
El arzobispo insistió en que la celebración dominical de la Eucaristía “no es sustituible ni intercambiable”. Recordó que desde los primeros tiempos del cristianismo la comunidad se reunía en torno a la Misa del domingo, una práctica que no puede diluirse sin consecuencias.
En este sentido, abogó por una recuperación consciente del lugar central de la Eucaristía, señalando que solo desde ella puede darse una auténtica renovación espiritual de las comunidades.
La Misa diaria, esencial para el sacerdote
Woelki dirigió también un mensaje directo al clero, instando a los sacerdotes a celebrar la Eucaristía diariamente. Subrayó que esta práctica no depende del número de fieles presentes.
“Incluso si participan pocos fieles, o ninguno, la celebración diaria de la Misa es para nosotros espiritualmente necesaria y prácticamente vital”, afirmó.
El cardenal recordó que la Iglesia recomienda insistentemente esta práctica, no como una devoción opcional, sino como algo “constitutivo para nuestro ser y actuar sacerdotal”.
Riesgo de debilitar la vida sacramental
El arzobispo advirtió además del riesgo de que, al reducir la frecuencia de la Misa, los propios fieles terminen perdiendo el hábito de participar en la Eucaristía.
En este contexto, sus palabras adquieren especial relevancia, ya que la archidiócesis de Colonia autorizó en 2024 la celebración de liturgias de la Palabra con distribución de la comunión en domingo, aunque solo en casos donde no sea posible asistir a la Misa.
Con su intervención, Woelki pone el foco en una cuestión esencial: la centralidad de la Eucaristía en la vida de la Iglesia y del cristiano. No se trata solo de preservar una forma litúrgica, sino de custodiar el “misterio de la fe”, fuente de gracia y núcleo de la vida sacramental.