El tradicional Jueves Santo vuelve a Letrán con el Cánon Romano

El tradicional Jueves Santo vuelve a Letrán con el Cánon Romano

La Misa in Coena Domini que abre el Triduo Pascual en la basílica de San Juan de Letrán, presidida este año por el Papa León XIV, presenta algunos elementos de interés, según el libreto oficial publicado por la Santa Sede, tanto por su contenido litúrgico como por su encaje dentro de la agenda pontificia de estos días.

El texto confirma que la celebración seguirá el esquema propio del Jueves Santo, con la proclamación del Evangelio del lavatorio de los pies —“los amó hasta el extremo”— y el rito correspondiente, que visualiza el mandamiento nuevo de la caridad. La liturgia mantiene así su carácter propio: memoria de la institución de la Eucaristía, del sacerdocio y del servicio.

Uno de los detalles menos frecuentes en celebraciones pontificias recientes es la elección de la Plegaria Eucarística I, el Canon Romano, expresamente indicada en el libreto. Se trata de la plegaria más antigua del rito latino, de uso tradicional, aunque en las últimas décadas ha sido menos habitual frente a otras opciones más breves. Su presencia en esta celebración no cambia el desarrollo de la Misa, pero sí le da un tono más clásico en el momento central de la liturgia.

El prefacio recoge además los acentos propios del día, subrayando la institución del sacrificio eucarístico y la entrega de Cristo como fundamento del rito que la Iglesia celebra. En continuidad con ello, la estructura del Canon conserva sus rasgos habituales, incluidas las intercesiones y la memoria de los santos.

La celebración se inserta, además, en una agenda especialmente intensa para el Papa León XIV. Tras la Misa crismal de la mañana, el Jueves Santo culmina con esta liturgia vespertina en la catedral de Roma. El Viernes Santo estará marcado por la celebración de la Pasión del Señor y el Vía Crucis, mientras que la Vigilia Pascual del sábado constituirá el centro del calendario litúrgico anual.

El libreto refleja también otros elementos tradicionales, como el canto del Ubi caritas en el ofertorio y la reposición del Santísimo Sacramento al final de la celebración, acompañada por el Pange lingua. Todo ello configura una liturgia plenamente reconocible, en la que conviven continuidad ritual y algunas elecciones menos habituales dentro del contexto pontificio reciente.

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