Veintidós personas han comenzado a ser juzgadas en Francia por asesinato, tentativas de homicidio y otros delitos graves en un caso que apunta a la existencia de una red criminal articulada en torno a una logia masónica en las afueras de París.
Según informó France 24, trece de los acusados se enfrentan a penas de cadena perpetua. Entre ellos figuran miembros de la inteligencia exterior francesa, policías, antiguos agentes de los servicios de seguridad y empresarios, lo que ha provocado una fuerte inquietud por el perfil de los implicados.
Una logia masónica en el centro de la investigación
La investigación sitúa el núcleo de la trama en la logia Athanor, en Puteaux, donde varios de sus miembros habrían impulsado una estructura dedicada a ejecutar agresiones, atentados y asesinatos por encargo.
Entre los principales acusados se encuentran los masones Jean-Luc Bagur, Frédéric Vaglio y Daniel Beaulieu, señalados como cabecillas de la red. Junto a ellos, el exmilitar Sébastien Leroy, considerado ejecutor de las acciones violentas.
La acusación sostiene que esta red habría operado como una auténtica organización criminal, llegando a cometer el asesinato del piloto Laurent Pasquali en 2018, así como intentos de homicidio y otras agresiones graves.
El caso estalla tras un encargo de asesinato fallido
La causa se destapó en julio de 2020, cuando dos militares fueron detenidos armados cerca del domicilio de la asesora empresarial Marie-Hélène Dini.
Durante los interrogatorios, aseguraron que creían estar participando en una operación del Estado francés, convencidos de que la víctima trabajaba para el servicio de inteligencia israelí.
Las investigaciones posteriores revelaron la conexión con Bagur, rival profesional de la víctima y “venerable maestro” de la logia. Según los investigadores, habría encargado su eliminación a cambio de 70.000 euros.
De conflictos empresariales a homicidios
La instrucción judicial describe una progresiva escalada de violencia. Lo que inicialmente eran conflictos empresariales o actos de represalia habría derivado, con el tiempo, en delitos cada vez más graves, incluyendo el asesinato.
Entre los hechos investigados figuran agresiones para obtener información, incendios provocados y el homicidio de Pasquali, cuyo cuerpo fue hallado en un bosque.
Masonería y estructuras de poder bajo sospecha
El caso ha generado especial impacto no solo por la gravedad de los delitos, sino por el perfil de los acusados. En el banquillo se sientan personas vinculadas a ámbitos clave del Estado: inteligencia, seguridad y administración.
El abogado de una de las víctimas lo expresó con claridad: resulta especialmente inquietante que los implicados pertenezcan a estructuras llamadas precisamente a velar por el bien común.
La presencia de miembros de una logia masónica en el centro de esta trama añade un elemento adicional de preocupación. No se trata únicamente de delitos aislados, sino de la posible existencia de redes de influencia y lealtades opacas que operan al margen del control público.
Un juicio que examina algo más que delitos individuales
Los acusados, de entre 30 y 73 años, afrontan un proceso que se prolongará al menos durante tres meses. Algunos permanecen en prisión preventiva, mientras otros están bajo control judicial.
Uno de los principales imputados, Daniel Beaulieu, intentó suicidarse durante su detención, lo que podría afectar al desarrollo del juicio.
El caso, por tanto, no solo juzga a un grupo de acusados, sino que pone sobre la mesa una cuestión más amplia: la necesidad de transparencia y de responsabilidad en ámbitos que, por su propia naturaleza, deberían estar al servicio del bien común.