El secretario personal del papa León XIV, el sacerdote peruano Edgard Iván Rimaycuna Inga, asegura que el Pontífice no ha cambiado en lo esencial tras su elección. “Permanece todo”, afirma, subrayando la continuidad personal del Papa y el peso de su experiencia en América Latina en el estilo de su pontificado.
En declaraciones a Alfa y Omega, Rimaycuna —que conoce a León XIV desde su etapa como seminarista en Chiclayo— resume el cambio en términos externos: “Ha cambiado solo la vestimenta, que ahora es blanca, y el encargo”.
“Permanece todo”: continuidad en la persona del Papa
El testimonio del secretario apunta a una idea clara: el actual Papa mantiene el mismo perfil personal que antes de su elección. Cercanía, capacidad de escucha y disponibilidad siguen definiendo su modo de actuar.
Incluso en el ritmo exigente del pontificado, León XIV —según su entorno más próximo— continúa dedicando tiempo a escuchar y atender personalmente a quienes se le acercan.
No se trata, por tanto, de un cambio de estilo provocado por el cargo, sino de la continuidad de una forma de ser que ahora se proyecta desde Roma.
La huella hispanoamericana en el gobierno de la Iglesia
Rimaycuna destaca especialmente la influencia de la experiencia latinoamericana en el modo de ejercer el ministerio petrino.
El Papa combina —según explica— sobriedad y prudencia con una cercanía concreta en el trato: contacto directo, saludo personal y atención a cada situación. Rasgos habituales en la vida eclesial de Hispanoamérica que ahora se trasladan al centro del gobierno de la Iglesia.
Esta impronta no es secundaria. Refuerza una línea de pontificado en la que la proximidad pastoral y el trato directo ocupan un lugar visible.
Un estilo que une sobriedad y cercanía
Frente a la imagen de un pontífice reservado, el secretario matiza: la sobriedad forma parte de su carácter, pero no excluye la cercanía.
León XIV, afirma, ha aprendido a integrar ambos aspectos: la prudencia en el gobierno y la proximidad en el trato, fruto de su experiencia en contextos de misión.
El secretario: un servicio en segundo plano
El propio Rimaycuna define su tarea desde la discreción. Su función es asistir al Papa en el trabajo diario y proteger su tiempo, incluyendo el necesario descanso.
Para describir su misión, recurre a dos figuras: san José y san Juan Bautista. En ambas encuentra la clave del cargo: estar en segundo plano.
“Estar en segundo lugar y que el centro sea el otro”, resume.
Un pontificado que proyecta su trayectoria previa
Las declaraciones del secretario confirman una línea clara: León XIV no ha construido un perfil nuevo tras su elección, sino que prolonga su trayectoria anterior en el ejercicio del ministerio petrino.
La continuidad personal y la impronta hispanoamericana aparecen así como dos claves para entender un pontificado que, sin gestos rupturistas, comienza a definir su propio estilo.