El Vaticano ha trasladado formalmente su malestar al Estado de Israel tras el incidente ocurrido el pasado Domingo de Ramos, cuando la policía israelí impidió al cardenal Pierbattista Pizzaballa acceder a la basílica del Santo Sepulcro. La queja fue comunicada directamente por el cardenal Pietro Parolin al embajador israelí ante la Santa Sede, Yaron Sideman, en un encuentro celebrado en Roma.
Según informa Corriere della Sera, la reunión tuvo un carácter claramente diplomático y sirvió para abordar un episodio que en el Vaticano ha sido considerado especialmente grave por afectar a la libertad de culto en uno de los lugares más sagrados del cristianismo.
Parolin exige explicaciones al embajador israelí
Tras el encuentro, la Santa Sede difundió una nota oficial en la que calificó lo sucedido como un “desagradable episodio” y expresó su “pesar” por la actuación de las autoridades israelíes.
En la reunión, en la que también participó monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados, el Vaticano dejó constancia de que no ha recibido aclaraciones satisfactorias sobre los hechos.
El incidente afectó tanto al cardenal Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, como al padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, a quienes se les impidió el acceso al Santo Sepulcro en pleno inicio de la Semana Santa.
El Vaticano toma nota de un acuerdo para el Triduo
Durante el encuentro, la Santa Sede también tomó nota del entendimiento alcanzado entre el Patriarcado Latino de Jerusalén y las autoridades locales en relación con la participación en las liturgias del Triduo Santo en la basílica del Santo Sepulcro.
Este acuerdo podría evitar nuevos incidentes durante los días centrales de la Semana Santa, aunque no disipa el malestar generado por lo ocurrido en Domingo de Ramos.