El Patriarcado greco-católico de Antioquía ha decidido suspender las celebraciones públicas de Semana Santa en Damasco debido a la situación de inseguridad que atraviesa la región.
Según un comunicado oficial fechado el 28 de marzo de 2026 y firmado por el patriarca José Absi, las celebraciones litúrgicas del Triduo Pascual se limitarán exclusivamente al interior de las iglesias.
Decisión motivada por la inseguridad
La medida responde, según el propio documento, a las “condiciones actuales no seguras” que afectan a la capital siria. Ante este contexto, las autoridades eclesiásticas han optado por reducir al mínimo la exposición pública de los fieles durante una de las semanas más importantes del calendario cristiano.
El Patriarcado señala que la decisión ha sido tomada en coordinación con las distintas iglesias presentes en el país, lo que apunta a una respuesta conjunta ante la situación.
Celebraciones limitadas al interior de los templos
El comunicado especifica que las celebraciones se desarrollarán “únicamente dentro de las iglesias”, eliminando así cualquier manifestación externa o pública de la liturgia.
Se trata de una medida que refleja el deterioro de las condiciones de seguridad y que afecta directamente a la visibilidad pública de la vida cristiana en la región.
Entre la prudencia y el testimonio público
Aunque Siria ha dejado atrás los años más intensos del conflicto armado, la situación sigue marcada por la inestabilidad, la precariedad y la falta de garantías de seguridad en diversas zonas del país.
El caso de Damasco contrasta con lo vivido estos días en Jerusalén, donde, pese a las restricciones y dificultades, los cristianos han tratado de mantener la dimensión pública de su fe en los lugares santos.
Mientras en Siria las circunstancias obligan a replegar las celebraciones al interior de los templos, en Tierra Santa muchos fieles siguen saliendo a celebrar y manifestar su fe, incluso en un contexto marcado por limitaciones y tensiones.