El obispo de Charlotte, EE.UU., se reafirma: no habrá marcha atrás con la misa tradicional

El obispo de Charlotte, EE.UU., se reafirma: no habrá marcha atrás con la misa tradicional

El obispo de Charlotte, Michael Martin, ha vuelto a defender públicamente las restricciones impuestas a la misa tradicional en latín en su diócesis y ha dejado claro que no espera un giro sustancial desde Roma. En declaraciones recogidas por The Catholic Herald, el prelado sostuvo que sus decisiones no responden a una preferencia personal, sino a la aplicación directa de Traditionis Custodes, el motu proprio promulgado por el papa Francisco en 2021.

Martin rechazó la idea de que los fieles vinculados a la liturgia tradicional puedan marcar la política diocesana. Aunque reconoció que no se trata de “un grupo marginal” y admitió que en ellos hay “bondad y santidad”, insistió en que el apego a la misa antigua no basta para justificar su continuidad sin una transición definida.

Martin insiste en que solo está aplicando Roma

Durante su intervención en el podcast Jesuitical de America Magazine, el obispo afirmó que todo lo que ha hecho en Charlotte ha sido aplicar la normativa vaticana vigente. Con ello quiso desactivar la percepción, muy extendida entre numerosos fieles, de que su ofensiva contra la liturgia tradicional obedece a una agenda personal o ideológica.

Su postura choca, sin embargo, con la expectativa de muchos católicos que confiaban en una posible relajación de las restricciones bajo el pontificado de León XIV. Martin fue tajante también en este punto: aseguró que veía “relativamente escasas” las posibilidades de que el nuevo Papa modificara lo establecido por Francisco.

La diócesis de Charlotte, foco de conflicto litúrgico

La controversia no es nueva. Desde su llegada a la diócesis en 2024, tras la renuncia por motivos de salud del obispo Peter Jugis, Michael Martin ha sido objeto de fuertes críticas por parte de los fieles apegados a la liturgia tradicional.

El episodio más importante se produjo en mayo de 2025, cuando redujo de cuatro a uno los lugares autorizados para la celebración de la misa tradicional en latín, dejando solo una capilla para estas celebraciones. La medida se presentó expresamente como parte de la aplicación de Traditionis Custodes.

A ello se sumaron después documentos diocesanos filtrados que apuntaban a nuevas restricciones, entre ellas posibles límites al uso del latín en la liturgia, a ciertos ornamentos tradicionales y a algunas posturas habituales de los fieles en el momento de la comunión.

Prohibición de reclinatorios y barandillas para la comunión

La tensión aumentó aún más en septiembre de 2025, cuando Martin prohibió el uso de una barandilla de altar en una escuela católica de Charlotte. Meses después, en diciembre, publicó una carta pastoral en la que fijó nuevas normas para la recepción de la comunión en toda la diócesis.

Esas disposiciones, en vigor desde el 16 de enero de 2026, prohíben por completo las barandillas de altar, los reclinatorios y los prie-dieus en el momento de comulgar. El obispo sostuvo que las normas de la conferencia episcopal no contemplan esos elementos y que su uso contradice visiblemente la postura normativa establecida para la recepción de la Eucaristía.

Martin defendió además que la comunión debe recibirse en procesión, como expresión de una Iglesia peregrina, e indicó a sacerdotes y ministros extraordinarios que no enseñen que otras formas de recibirla sean mejores, preferibles o más eficaces.

Un nuevo capítulo en la ofensiva contra la tradición litúrgica

Las palabras del obispo de Charlotte confirman que, al menos en esa diócesis, no hay voluntad de aflojar la presión sobre la liturgia tradicional. Más aún: Martin da a entender que cualquier continuidad de la misa antigua solo sería tolerada temporalmente y a condición de que conduzca a un cambio pastoral claro.

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