Sarah Mullally es entronizada en Canterbury en medio de la creciente tensión entre los anglicanos

Sarah Mullally es entronizada en Canterbury en medio de la creciente tensión entre los anglicanos

La Iglesia de Inglaterra ha entronizado oficialmente a Sarah Mullally como nueva arzobispa de Canterbury, en una ceremonia celebrada en la catedral de la ciudad con la asistencia de unas 2.000 personas.

El acto contó con la presencia del príncipe William y la princesa Kate en representación de la familia real, así como del primer ministro británico, Keir Starmer. La ceremonia incluyó el tradicional rito de entrada en la catedral, en el que la nueva arzobispa aguardó en el exterior antes de ser recibida formalmente tras la lectura de una carta del rey Carlos III, cabeza de la Iglesia anglicana.

Juramento y compromiso ecuménico

Durante la celebración, Mullally prestó juramento de fidelidad a las leyes de la Iglesia de Inglaterra y al monarca británico. Asimismo, firmó un compromiso ecuménico junto a representantes de otras confesiones cristianas presentes en el acto.

La nueva titular de Canterbury sucede a Justin Welby y pasa a ocupar el cargo de primado de la Iglesia de Inglaterra y figura de referencia en la Comunión Anglicana a nivel mundial.

Trayectoria personal y eclesial

Sarah Mullally, de 63 años, tiene formación como enfermera y desempeñó cargos de responsabilidad en el sistema sanitario británico antes de su ordenación como «diácono» en 2001 y como «sacerdote» en 2006, dentro de la Iglesia anglicana.

En 2015 fue consagrada obispa y ejerció como titular de la diócesis de Londres. Está casada desde 1987 y es madre de dos hijos.

Un sermón centrado en la fe y la esperanza

En su primer sermón como arzobispa, difundido por el Arzobispado de Canterbury, Mullally tomó como punto de partida las palabras del Evangelio de san Lucas —«para Dios nada hay imposible»— para reflexionar sobre la confianza en Dios y el camino de la fe.

La nueva arzobispa evocó la figura de la Virgen María como ejemplo de respuesta confiada a la llamada divina, subrayando la importancia de aceptar el propio camino incluso en medio de la incertidumbre. También hizo referencia a su propio recorrido personal y vocacional, que describió como un itinerario guiado por la fe.

En su intervención, aludió igualmente a los desafíos actuales, mencionando conflictos internacionales y el sufrimiento de víctimas de abusos dentro de comunidades cristianas, e insistió en la necesidad de mantener el compromiso con la verdad, la justicia y la compasión.

Tensiones internas en el anglicanismo

La entronización de Mullally se produce en un momento de especial tensión dentro de la Comunión Anglicana. En las últimas semanas, distintos sectores —especialmente en África y otras regiones del denominado “Sur Global”— han impulsado nuevas estructuras de coordinación, como un Consejo Anglicano Global, cuestionando el papel tradicional de Canterbury como eje de unidad.

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Estas iniciativas reflejan diferencias doctrinales de fondo que se han acentuado en los últimos años, en torno a cuestiones como la ordenación de mujeres al episcopado o la interpretación moral en algunos ámbitos, generando una creciente fragmentación dentro del anglicanismo.

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