El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, ha reconocido la persistencia de una profunda división en la Iglesia en torno a la misa tradicional en latín y ha advertido que “la liturgia no debe convertirse en una fuente de conflicto y división entre nosotros”, según afirma en declaraciones concedidas a The Catholic Herald, tras el mensaje de León XIV a los obispos de Francia.
Las palabras del secretario de Estado llegan después de años de restricciones al uso del rito romano tradicional, especialmente tras el motu proprio Traditionis Custodes, sin que estas hayan resuelto las tensiones existentes.
El propio Papa León XIV ha reconocido recientemente que esta cuestión sigue siendo “una herida dolorosa” en la Iglesia, en referencia a la persistencia de desacuerdos en torno a la celebración de la misa, precisamente el sacramento llamado a expresar la unidad.
“Necesidades legítimas” y búsqueda de equilibrio
En este contexto, Parolin, alineándose con el mensaje de León XIV, ha señalado la necesidad de encontrar “una fórmula” que pueda responder a “necesidades legítimas”, sugiriendo la posibilidad de una vía de acomodación para los fieles vinculados a la forma tradicional del rito romano.
Al mismo tiempo, ha advertido de que cualquier solución deberá evitar que la liturgia se convierta en un “campo de batalla”, una expresión que refleja la intensidad del conflicto que esta cuestión ha generado en los últimos años.
El papel de Parolin en las restricciones litúrgicas
Las actuales declaraciones del cardenal contrastan con su papel en los años previos a la promulgación de Traditionis Custodes. Según recuerda el College of Cardinals Report, Parolin desempeñó un papel relevante en el proceso que condujo a la elaboración del motu proprio.
En ese contexto, el secretario de Estado habría respaldado la necesidad de introducir medidas más restrictivas respecto a la liturgia tradicional, en línea con las preocupaciones expresadas por diversos responsables de la Curia.
La inquietud por el crecimiento de comunidades tradicionales, especialmente entre jóvenes, fue un fenómeno que llevó a algunos responsables eclesiales a plantear la necesidad de analizar por qué el Vetus Ordo estaba atrayendo a nuevas generaciones. Cuestión que fue objeto de atención en el debate interno previo a las decisiones posteriores.
Asimismo, en reuniones celebradas en 2020 en la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe, Parolin manifestó reservas sobre los institutos vinculados a esta forma litúrgica, señalando su supuesta dificultad para aceptar la reforma litúrgica y su reticencia a concelebrar.
Un cambio de tono tras una etapa de tensión
Las declaraciones del secretario de Estado introducen un matiz significativo respecto al enfoque dominante en la etapa posterior a Traditionis Custodes, caracterizada por la regulación y las restricciones.
Sin embargo, este cambio de tono no supone necesariamente una modificación de fondo en la valoración de la cuestión litúrgica, sino que parece orientado a contener un conflicto que no ha desaparecido y que, al contrario, se ha hecho más visible.