Semana Santa en Jerusalén: procesión del Domingo de Ramos cancelada y la Misa Crismal pospuesta hasta nuevo aviso

Semana Santa en Jerusalén: procesión del Domingo de Ramos cancelada y la Misa Crismal pospuesta hasta nuevo aviso

La guerra que azota Tierra Santa ha obligado a la Iglesia en Jerusalén a suspender las celebraciones tradicionales de Semana Santa abiertas a los fieles, en una decisión sin precedentes recientes que afecta directamente al corazón litúrgico del cristianismo. Así lo ha comunicado el patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, en una carta dirigida a los fieles el pasado 22 de marzo.

Sin procesión de Domingo de Ramos ni celebraciones abiertas

El patriarca confirma que, debido a las restricciones impuestas por el conflicto, “las celebraciones ordinarias abiertas a todos no podrán tener lugar”. Entre las medidas más significativas destaca la cancelación de la tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos hasta Jerusalén, uno de los actos más emblemáticos de la Semana Santa en Tierra Santa.

En su lugar, se organizará un momento de oración por la ciudad, aunque aún no se ha determinado el lugar. Asimismo, la Misa Crismal ha sido aplazada hasta una fecha futura, previsiblemente dentro del tiempo pascual, con la aprobación del Dicasterio para el Culto Divino.

Incertidumbre total en Jerusalén

El cardenal Pizzaballa subraya que la situación es “constantemente cambiante” y que resulta imposible ofrecer indicaciones definitivas para los próximos días. Las decisiones se están tomando en coordinación diaria con las autoridades y en diálogo con las demás Iglesias cristianas presentes en Jerusalén.

Este escenario impide, por segundo año consecutivo, vivir con normalidad el itinerario litúrgico de Cuaresma y Semana Santa en los Santos Lugares, incluido el Santo Sepulcro, donde se conmemoran los misterios centrales de la fe cristiana.

Iglesias abiertas, pero sin celebraciones masivas

A pesar de las restricciones, las iglesias de la diócesis permanecerán abiertas. El patriarca ha pedido a los sacerdotes que, dentro de lo posible, fomenten la oración y la participación de los fieles en las celebraciones del Misterio Pascual, adaptándose a las limitaciones impuestas por la guerra.

Pizzaballa reconoce que la imposibilidad de celebrar juntos la Pascua “con dignidad” constituye “una herida que se suma a tantas otras” provocadas por el conflicto. Sin embargo, insiste en que no se debe ceder al desánimo y exhorta a mantener viva la oración.

Llamamiento a rezar el Rosario por la paz

En este contexto, el patriarca ha convocado una jornada especial de oración para el próximo sábado 28 de marzo, invitando a todos los fieles a rezar el Rosario por la paz y por quienes sufren a causa de la guerra.

El llamamiento busca mantener la unidad espiritual de los cristianos, incluso en medio de la dispersión física, y reforzar la esperanza en medio de la adversidad.

La Pascua, signo de esperanza frente a la guerra

En su mensaje, el cardenal recuerda que la Pascua proclama la victoria de la vida sobre el odio y de la misericordia sobre el pecado. A pesar de la oscuridad del conflicto, insiste en que “ninguna guerra tiene la última palabra”.

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