Un individuo lanzó un cóctel molotov contra los participantes de la Marcha por la Vida celebrada el pasado sábado en Lisboa, en un grave episodio de violencia que ha generado alarma en Portugal. El artefacto no llegó a explotar, pero provocó momentos de pánico entre los asistentes, entre los que había numerosas familias con niños.
Ataque fallido en pleno acto público
Según informó The Pillar, el incidente se produjo al término del acto, frente al Parlamento portugués, cuando los asistentes —entre ellos numerosas familias— se encontraban reunidos tras los discursos finales. El artefacto cayó entre la multitud, pero no llegó a prender.
El sospechoso, un hombre de 39 años, fue reducido por los propios participantes antes de que interviniera la policía, que procedió a su detención. Posteriormente fue trasladado a un hospital y permanece bajo custodia. Según las autoridades, pertenece a un grupo de activistas que ya ha protagonizado disturbios en otras manifestaciones.
No se han registrado heridos.
Primera agresión violenta contra el movimiento provida en Portugal
Se trata del primer episodio de violencia registrado contra una marcha provida en el país. Por el momento, no se han dado a conocer los motivos del ataque.
El coordinador del evento, Nuno Marques Afonso, calificó lo ocurrido como “inaceptable en una sociedad democrática” y subrayó el riesgo que corrieron las familias presentes, especialmente los niños, si el artefacto hubiera detonado.
Condena del Patriarca de Lisboa
El Patriarca de Lisboa, Mons. Rui Valério, condenó con firmeza el ataque y expresó su preocupación por lo sucedido.
En un comunicado, afirmó que estos hechos son “gravemente inaceptables” y recordó que “la violencia nunca es el camino”. Subrayó además que resulta especialmente doloroso cuando este tipo de actos pone en peligro a los más vulnerables, en particular a los niños.
El prelado defendió el carácter pacífico de la Marcha por la Vida, señalando que nace de la convicción de que toda vida humana es un don inviolable desde la concepción hasta la muerte natural, y que cualquier agresión contra este tipo de iniciativas debe ser condenada sin ambigüedades.
Una movilización masiva en defensa de la vida
La Marcha por la Vida del 21 de marzo se celebró en varias ciudades portuguesas, siendo la de Lisboa la más concurrida, con alrededor de 4.000 participantes. Los asistentes portaban pancartas en defensa de la vida del no nacido y en rechazo a la eutanasia.
En Portugal, el aborto es legal a demanda hasta las 10 semanas de gestación, mientras que la eutanasia fue aprobada en 2023, aunque todavía no ha entrado en vigor debido a obstáculos legales y a la actual configuración política del país.
El ataque en Lisboa introduce un elemento de preocupación al trasladar la confrontación ideológica al terreno de la violencia física contra quienes participan en manifestaciones pacíficas.