¡Cuán lejos ha caído la poderosa Solesmes!

¡Cuán lejos ha caído la poderosa Solesmes!

El teólogo y liturgista Peter Kwasniewski ha reaccionado con dureza a la propuesta del abad de Solesmes, Dom Geoffroy Kemlin, quien planteó al papa León XIV una posible vía de solución a las tensiones litúrgicas mediante la integración del Ordo Missae tradicional en el misal del Novus Ordo.

En un comentario publicado en la red social X, Kwasniewski califica la iniciativa como profundamente errónea, cuestionando tanto su viabilidad como su comprensión del debate litúrgico actual, especialmente desde la perspectiva de los fieles y comunidades vinculadas a la tradición.

Dejamos a continuación su comentario completo:

Rompo mi silencio en las redes sociales para hacer un breve comentario sobre una de las cosas más ridículas que he visto nunca en la controversia litúrgica.

El abad de Solesmes, Geoffroy Kemlin, ha escrito una carta al papa León XIV proponiendo lo que él considera la solución DEFINITIVA a las guerras litúrgicas, a saber, insertar el Ordo Missae del misal de Juan XXIII como una opción en el misal del Novus Ordo, y luego pedir a todos los tradicionalistas que acepten el resto del Novus Ordo: sus oraciones, prefacios, oraciones eucarísticas adicionales, leccionario, calendario, etc.

Un solo Misal para la unidad: el abad de Solesmes escribe a León XIV

Con el debido respeto, debo decir que este pobre abad —el responsable de una comunidad, cabe señalar, a la que no le ha ido ni de lejos tan bien como a las comunidades tradicionalistas— demuestra estar totalmente desconectado de dónde se encuentra y se ha encontrado el debate.

Es como si no hubiera seguido ni una sola de las cuestiones en las que los tradicionalistas llevan años, no, décadas, profundizando. De hecho, como si ni siquiera hubiera leído a Ratzinger. Tampoco, contrariamente a lo que él afirma, me imagino que la mayoría de los peregrinos de la peregrinación a Chartres acogerían con entusiasmo un rito híbrido entre lo antiguo y lo nuevo.

Irónicamente, su enfoque se presta a la crítica del esteticismo: «Tenemos algo de canto y latín en nuestro Novus Ordo, así que ya estamos listos». ¡Como si bastara con tener la piel sin los músculos y los huesos!

Me pregunto: ¿habrá hablado en serio? ¿Cómo se puede celebrar el rito antiguo (como él afirma hacer) y no darse cuenta de las profundas diferencias en las oraciones, el calendario, las lecturas, la espiritualidad, etcétera? Habría que llevar los ojos vendados y tapones en los oídos. Además, lo único que pide es más «opciónitis», lo que significa más desunión, ya que dos personas nunca podrán ponerse de acuerdo sobre un rito si no hay una forma fija de celebrarlo.

Sería un auténtico desastre si León llevara a cabo esta propuesta.

Por otra parte, es inconcebible que los mandarines litúrgicos de Roma permitan al Papa insertar el Vetus Ordo Missae en el misal estándar de Pablo VI. Y con toda la sinodalidad y la devolución de derechos a las conferencias episcopales impulsadas por Francisco, también cabe imaginar que la mayoría de las conferencias, a estas alturas, se negarían rotundamente a incluirlo en el misal vernáculo de Pablo VI.

Además, aunque se llegara a un acuerdo sobre esta medida, se producirían años de disputas sobre la traducción oficial del Ordo Missae, tal y como hemos visto con otras traducciones a lenguas vernáculas. (¿Recuerdas todo el revuelo que causó la traducción al inglés del Novus Ordo en 2011? Y eso no fue ni de lejos tan radical como lo que propone este abad).

En resumen: esta es la más estúpida de todas las propuestas estúpidas. ¡Cuán lejos ha caído la poderosa Solesmes desde los días de gloria de su fundador, Dom Prosper Guéranger, quien condenó de antemano la reforma litúrgica de los años sesenta en su mordaz crítica a la «herejía antilitúrgica»!

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