La construcción de la monumental estatua de Cristo en el Líbano ha alcanzado un momento decisivo con la colocación de la cabeza de la imagen el pasado 14 de marzo, en un contexto marcado por la inestabilidad y los bombardeos que afectan a la región.
El proyecto, que se desarrolla en la localidad de Al-Qaa, en la frontera con Siria, está en una zona especialmente sensible por su cercanía a áreas de conflicto. Allí, la figura de Cristo Redentor comienza ya a tomar forma visible, erigiéndose como un signo de fe en medio de una realidad marcada por la incertidumbre.
Un paso clave en la construcción
Las imágenes difundidas muestran el instante en que la cabeza de la estatua es elevada mediante grúas y colocada sobre el cuerpo de la estructura, todavía rodeada de andamios. Se trata de un avance técnico relevante, pero también de un momento cargado de simbolismo, ya que completa visualmente la imagen y permite apreciar la dimensión final del proyecto.

Este hito marca una etapa decisiva en la construcción, que avanza pese a las dificultades logísticas y a la situación de inseguridad que atraviesa el país.
Una obra de gran escala en el valle de la Bekaa
La estatua, de aproximadamente 15 metros de altura, se alza sobre una base de varios metros, superando en conjunto los 20 metros. Está situada en el llamado Jabal al-Salib, el “Monte de la Cruz”, desde donde domina el valle de la Bekaa.
El proyecto no se limita a la escultura. Está previsto que el lugar se convierta en un centro religioso que incluya una iglesia y espacios destinados a la oración y la peregrinación, con la intención de consolidarse como punto de referencia espiritual para los cristianos de la región.
Un signo de fe en medio de la adversidad
La construcción de esta imagen adquiere un significado particular en el contexto actual del Líbano, marcado por la crisis económica, la fragilidad política y la amenaza constante de la violencia en sus fronteras.
En este escenario, la estatua de Cristo se presenta como un gesto visible de esperanza y de afirmación de la identidad cristiana. No es solo una obra arquitectónica, sino una declaración pública de fe en un entorno donde las comunidades cristianas viven bajo presión.
