El obispo de Oslo exhorta a confesarse al menos tres veces al año en su carta pastoral de Cuaresma

El obispo de Oslo exhorta a confesarse al menos tres veces al año en su carta pastoral de Cuaresma
Mons. Fredrik Hansen, obispo de Oslo

El obispo de Oslo (Noruega), Fredrik Hansen, ha publicado una carta pastoral en la que llama a los fieles a redescubrir el valor del sacramento de la penitencia y a recuperar su práctica habitual, proponiendo incluso una frecuencia concreta a lo largo del año.

En el documento, fechado en el quinto domingo de Cuaresma, el prelado exhorta a los católicos de la diócesis a acudir a la confesión al menos tres veces al año: durante la Cuaresma, en verano antes de la festividad de San Olav y en el tiempo de Adviento.

La confesión, en el centro de la vida cristiana

El obispo subraya que los sacramentos son esenciales en la vida de la Iglesia, recordando que «los sacramentos forman parte de la vida litúrgica de la Iglesia y están ordenados a la santificación de los hombres».

En particular, destaca el valor del sacramento de la penitencia, en el que «recibimos el perdón por la ofensa, es decir, el pecado, que hemos cometido», subrayando que se trata de un medio concreto de gracia y salvación.

El pecado y la misericordia de Dios

Mons. Hansen explica con claridad la realidad del pecado, señalando que «todo pecado hiere nuestra relación y nuestro vínculo con Dios, con la Iglesia y con nuestros semejantes».

Advierte además de su gravedad, recordando que «el salario del pecado es la muerte», pero subraya al mismo tiempo que la última palabra no la tiene el pecado, sino la misericordia divina.

Así, insiste en que la confesión es un encuentro con esa misericordia: «no acudimos a la confesión para inquietarnos por nuestras caídas, sino para salir al encuentro de la inescrutable misericordia de Dios».

Llamada a una práctica regular de la confesión

El prelado invita a los fieles a adquirir un hábito estable de confesión, recordando que «el camino hacia el confesionario debe ser corto y libre de obstáculos».

En este contexto, propone una práctica concreta: «me permito exhortar a todos los fieles a confesarse al menos tres veces al año», en momentos clave del calendario litúrgico.

También recuerda la disciplina de la Iglesia respecto a la Eucaristía: «quien tenga conciencia de hallarse en pecado grave debe abstenerse de recibir la Sagrada Comunión».

Preparación y responsabilidad personal

La carta insiste en la necesidad de una preparación adecuada para el sacramento, que incluye examen de conciencia, arrepentimiento sincero y propósito de enmienda.

El obispo recomienda «retirarnos en silencio y oración para hacer un profundo examen de nuestra vida», ayudándose de los Diez Mandamientos y de la Sagrada Escritura.

Superar el miedo y redescubrir el sacramento

El obispo reconoce que muchos fieles encuentran dificultades para confesarse, ya sea por inseguridad o por haber pasado mucho tiempo desde su última confesión.

Ante esta realidad, invita a dar el paso, recordando que el sacramento no es un motivo de temor, sino un encuentro con la misericordia de Dios.

También se dirige a los sacerdotes, a quienes exhorta a facilitar el acceso a la confesión, de modo que sea «más accesible, más fácil de solicitar» y se convierta en «un encuentro vivo con la infinita misericordia de Dios».

Un camino hacia la Pascua

La carta concluye en clave profundamente cuaresmal, recordando que la victoria de Cristo sobre el pecado se hace presente en la vida del creyente a través del sacramento de la penitencia.

El obispo invita así a vivir este tiempo como una verdadera oportunidad de conversión, en la que la confesión ocupa un lugar central en el camino hacia la Pascua.

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