Los recientes movimientos en la Secretaría de Estado apuntan a una inminente reconfiguración de uno de los puestos clave del Vaticano, en un contexto marcado además por el impacto del caso Becciu y sus consecuencias internas.
Peña Parra, rumbo a la nunciatura en Italia
Según informa Il Giornale, monseñor Edgar Peña Parra, actual sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, estaría preparando su salida del cargo. Desde la Farnesina —el Ministerio de Exteriores italiano— ya habría llegado el visto bueno para su nombramiento como nuncio apostólico en Italia.
Se trata de un movimiento de gran relevancia, dado que el sustituto es una de las figuras más influyentes de la Curia romana, con funciones clave en la coordinación interna del aparato vaticano y en la gestión ordinaria de la Santa Sede.
Rudelli, el elegido para sustituirlo
Para ocupar ese puesto estratégico, el Papa ya habría tomado una decisión: el elegido sería monseñor Paolo Rudelli, actual nuncio apostólico en Colombia.
Rudelli es considerado un diplomático experimentado dentro del servicio exterior de la Santa Sede, y su eventual nombramiento supondría un relevo con perfil claramente diplomático en un cargo que en los últimos años ha estado en el centro de diversas tensiones internas.
Su ascenso ha estado marcado por nombramientos directos durante el pontificado de Francisco, quien lo designó arzobispo y nuncio, además de confiarle misiones en contextos complejos como Zimbabue y Colombia.
Un relevo en un momento delicado
Estos movimientos se producen en un contexto especialmente sensible para la Secretaría de Estado, marcado por las consecuencias del proceso judicial relacionado con los fondos gestionados por este dicasterio.
La reciente decisión de la corte de apelación que ha declarado la nulidad relativa de la condena al cardenal Angelo Becciu —antiguo sustituto— ha vuelto a poner bajo el foco la gestión interna y las dinámicas de poder dentro de este organismo.
El peso del precedente Becciu
El caso Becciu, que supuso en 2020 la caída fulminante de quien fuera uno de los hombres más poderosos del Vaticano, sigue proyectando su sombra sobre la Secretaría de Estado. La revisión judicial del proceso refuerza la percepción de que aquel episodio no solo tuvo implicaciones penales, sino también institucionales.
En este contexto, el relevo en la cúpula operativa del dicasterio no se interpreta únicamente como un cambio ordinario, sino como parte de una reordenación más amplia en uno de los centros neurálgicos del gobierno de la Iglesia.