El abad de Solesmes, Dom Geoffroy Kemlin, ha enviado una carta al Papa León XIV con una propuesta concreta para poner fin a la división litúrgica en la Iglesia. Según informó Rorate Caeli, el benedictino sugiere integrar el rito antiguo dentro del Misal romano actual como vía para restaurar la unidad.
La iniciativa surge en un contexto de tensiones persistentes entre los fieles vinculados al rito tradicional y quienes siguen el misal reformado tras el Concilio Vaticano II. Kemlin, que preside la Congregación benedictina de Solesmes, plantea una solución que evite tanto la imposición como la ruptura.
Una propuesta para superar la división litúrgica
En su carta, fechada el 12 de noviembre de 2025, el abad reconoce que las diferencias entre el Novus Ordo y el Vetus Ordo no son meramente accidentales, sino que afectan a la forma de rezar y a la comprensión misma de la liturgia. Por ello, considera poco realista esperar que los fieles apegados al rito antiguo adopten de manera natural el misal de Pablo VI.
Lejos de proponer una reforma del nuevo misal para asemejarlo al antiguo —lo que, a su juicio, generaría más divisiones—, Kemlin sugiere una vía distinta: incorporar el rito tradicional dentro del Misal romano actual. De este modo, ambos usos coexistirían en un único libro litúrgico.
Según explica, esta integración permitiría mantener intacto el misal reformado, al tiempo que daría cabida al rito antiguo con adaptaciones mínimas, como la posibilidad de emplear la lengua vernácula o incluir nuevas plegarias eucarísticas.
Unidad sin uniformidad
El abad insiste en que su propuesta busca restaurar la unidad sin imponer uniformidad. En su opinión, muchos fieles ligados a la liturgia tradicional no actúan por ideología, sino porque encuentran en ella una experiencia espiritual profunda que no hallan en el rito reformado.
La coexistencia dentro de un único misal permitiría, además, unificar el calendario litúrgico y evitar la actual fragmentación. Para Kemlin, esta solución facilitaría acoger sensibilidades diversas sin excluir a nadie ni generar nuevos conflictos.
Una experiencia vivida en Solesmes
En una entrevista concedida a la radio francesa RCF Sarthe el pasado 16 de marzo de 2026, el abad explicó que su propuesta nace de la experiencia concreta de su propia congregación, donde conviven comunidades que celebran tanto según el rito antiguo como el nuevo.
Él mismo ha vivido ambas realidades: ingresó en la abadía de Fontgombault, vinculada al rito tradicional, antes de trasladarse a Solesmes, donde se celebra según la reforma conciliar. Esta convivencia, asegura, ha demostrado que la diversidad litúrgica puede vivirse en paz.
“La liturgia está hecha para unir, no para dividir”, afirma. Por eso considera urgente dar un paso que permita superar una fractura que, a su juicio, causa sufrimiento en la Iglesia.
Un camino distinto al de Benedicto XVI y Francisco
Kemlin distingue su propuesta de las soluciones anteriores. Mientras el Summorum Pontificum de Benedicto XVI amplió el uso del rito antiguo colocándolo junto al nuevo, no logró reducir las tensiones. Por su parte, Traditionis Custodes, promulgado por el Papa Francisco en 2021, buscó limitar ese uso para «preservar la unidad», pero tampoco ha cerrado el debate.
Frente a ambos enfoques, el abad propone una integración orgánica en un único misal, evitando así la coexistencia paralela de dos formas separadas.
A la espera de respuesta
El abad benedictino reconoce que su propuesta es solo un punto de partida y que corresponde a la Santa Sede, a los obispos y al Dicasterio para el Culto Divino discernir su viabilidad.
Con todo, se muestra convencido de que la Iglesia necesita afrontar esta cuestión con realismo y espíritu de comunión. A su juicio, solo una solución inclusiva permitirá sanar una división que afecta a la vida litúrgica y, en última instancia, a la unidad visible de la Iglesia.