Washington acogió el pasado 19 de marzo, festividad de San José, una nueva edición de la Catholic Prayer for America Gala, organizada por el movimiento Catholics for Catholics. El acto se celebró en el Waldorf Astoria de la capital estadounidense y reunió a sacerdotes, fieles laicos, comunicadores y diversas figuras públicas en una convocatoria que combinó oración, intervenciones y presencia de perfiles relevantes del ámbito católico y conservador norteamericano.
Una convocatoria de oración con proyección pública
La gala fue presentada por sus organizadores como una iniciativa de oración por Estados Unidos en un momento que consideran decisivo para el país, enmarcada además en el contexto del 250 aniversario de la nación. El desarrollo del evento incluyó intervenciones, momentos de reflexión y una parte final de adoración eucarística, configurando un formato que integraba dimensión espiritual y presencia pública.
Lejos de limitarse a un encuentro social, la convocatoria buscó reunir a católicos comprometidos con la vida pública, poniendo el acento en la importancia de la fe en la configuración de la sociedad y en la necesidad de testimonio cristiano en el ámbito cultural y político.
Presencia de sacerdotes y momento eucarístico

Nunerosos sacerdotes participaron activamente en el desarrollo del acto. La dimensión religiosa alcanzó su punto culminante con la adoración eucarística final.
Este momento estuvo presidido por monseñor Donald Lippert, OFM Cap., obispo de la diócesis de Mendi, en Papúa Nueva Guinea. Lippert, religioso capuchino y misionero durante años en ese país, es un prelado estadounidense que ha desarrollado gran parte de su ministerio en contextos de evangelización. Su participación aportó una dimensión claramente eclesial y misionera al evento, subrayando la universalidad de la Iglesia.
Participantes destacados del ámbito público y cultural

Entre los asistentes figuró Michael Flynn, general retirado del ejército de Estados Unidos y exasesor de Seguridad Nacional durante la administración de Donald Trump. Flynn es una figura conocida en el ámbito político estadounidense y en los últimos años ha participado en diversas iniciativas de carácter cívico y religioso vinculadas a la vida pública del país.
También estuvo presente Candace Owens, comentarista política y comunicadora con una amplia audiencia en Estados Unidos. Owens es conocida por sus intervenciones en debates culturales y sociales, así como por su defensa de posiciones conservadoras en el espacio mediático.
Participó igualmente Matt Walsh, escritor y comentarista vinculado al medio digital The Daily Wire. Walsh ha adquirido notoriedad en los últimos años por sus trabajos y documentales centrados en cuestiones antropológicas, educativas y culturales, especialmente en torno a la familia y la identidad.
Otro de los nombres relevantes fue Eduardo Verástegui, actor y productor mexicano, ampliamente reconocido por su activismo provida y su implicación en iniciativas de defensa de la dignidad humana y la libertad religiosa. Su presencia aportó una dimensión internacional al encuentro.
Asimismo, intervino Carrie Prejean Boller, conocida en Estados Unidos por su defensa pública del matrimonio y de los valores cristianos, especialmente a raíz de su participación en certámenes de belleza y su posterior actividad como conferenciante.
Intervención del cardenal Müller desde Roma
El cardenal Gerhard Ludwig Müller, prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, no estuvo presente físicamente en Washington, pero sí participó mediante un mensaje en vídeo dirigido a los asistentes. Müller es una de las figuras teológicas más relevantes del panorama católico reciente y su intervención aportó contenido doctrinal y reflexión eclesial al evento.
Su participación, aunque a distancia, permitió incorporar a la gala la voz de un cardenal con experiencia en el gobierno central de la Iglesia y con una trayectoria destacada en el ámbito teológico.
Una iniciativa laical con amplia convocatoria
La Catholic Prayer for America Gala se configura como una iniciativa promovida desde el ámbito laical, sin participación institucional del episcopado estadounidense. Aun así, la presencia de sacerdotes, de un obispo misionero y de referentes públicos del mundo católico y conservador refleja la capacidad de convocatoria de este tipo de encuentros.
El evento volvió a mostrar la existencia de un sector del catolicismo estadounidense especialmente activo en la vida pública, que busca integrar fe, cultura y compromiso social en un mismo espacio, con una propuesta que combina oración, reflexión y presencia en el debate nacional.
Distancia entre la jerarquía y una base católica movilizada
La ausencia de participación oficial del episcopado norteamericano no es un elemento menor, sino uno de los rasgos que mejor definen el momenti que vivimos. Mientras no se registró presencia institucional de obispos de Estados Unidos, sí se constató una movilización significativa de fieles, sacerdotes y seglares relevantes dispuestos a ocupar un espacio visible en la vida pública.
Este contraste refleja una distancia creciente entre una parte del laicado que se percibe llamado a una mayor implicación y una jerarquía que, en ocasiones, opta por una presencia menos definida en el ámbito público. En un contexto marcado por transformaciones culturales aceleradas y tensiones sociales profundas, este tipo de iniciativas evidencian la voluntad de determinados sectores de asumir un papel más activo, sin esperar necesariamente directrices institucionales.