Una propuesta a la FSSPX

Una propuesta a la FSSPX

ABC lo cuenta hoy con una franqueza que roza lo pedagógico: medio millón de euros y acceso al Papa garantizado. Sin intermediarios incómodos, sin esperas indefinidas, sin cartas que se pierden en algún despacho de la Curia. Transferencia, confirmación y, con un poco de suerte, sonrisa y fotografía.

A partir de aquí, conviene empezar a ordenar prioridades. Porque mientras se articula con eficacia este canal premium de encuentro con el Pontífice, hay quien lleva años llamando a la puerta sin obtener respuesta. La Sociedad Sacerdotal de San Pío X, por ejemplo, insiste desde hace tiempo en la necesidad de una reunión para abordar cuestiones que, según su propia comprensión, afectan directamente a la salvación de las almas: consagraciones episcopales, estatuto canónico, regularización definitiva.

Quizá el problema no era teológico. Quizá era contable.

Tal vez alguien debería sugerirles, con la caridad que caracteriza estos tiempos, que revisen la estrategia. Menos cartas, menos solicitudes formales, menos apelaciones a la Tradición y más ingeniería financiera. Porque ahora sabemos —gracias, insistimos, a ABC, nada sospechoso de animadversión— que existe un umbral claro, objetivo y verificable para acceder al Sucesor de Pedro.

Medio millón de euros.

No es una cifra simbólica. Es una clave de acceso. Un criterio de discernimiento, si se quiere. Uno imagina la escena: los superiores de la Fraternidad, tras años de espera, deciden finalmente reunir los fondos. Quizá una campaña interna, quizá algún benefactor providencial. Se alcanza la cifra. Se activa el protocolo. Y entonces, por fin, la ansiada audiencia.

Ya dentro, con el tiempo tasado, podrían plantear esa cuestión menor que llevan décadas arrastrando: la regularidad de sus consagraciones, la comunión plena, la estructura canónica. Asuntos secundarios, desde luego, frente a lo verdaderamente urgente, que es haber superado el umbral económico de entrada.

Todo encajaría. La Iglesia sinodal, abierta y dialogante, encontraría así un método eficaz para priorizar interlocutores. No según la gravedad de los temas, ni la urgencia pastoral, ni la verdad doctrinal. Según la capacidad de financiar el evento de turno.

Se dirá que es una caricatura. Lo es. Pero como toda caricatura, exagera rasgos reales. Y el más visible hoy tiene precio. Medio millón de euros.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando