Con motivo de la presentación en Madrid del nuevo libro de monseñor Athanasius Schneider, Huir de la herejía. Guía católica sobre errores antiguos y modernos, el obispo auxiliar de Astaná ha dado un diagnóstico directo sobre la situación actual de la Iglesia: una profunda “confusión doctrinal” marcada por el relativismo, el naturalismo y el sincretismo religioso.
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En una entrevista concedida a El Debate con motivo de este acto, Schneider expone las principales ideas de su obra, en la que analiza tanto las herejías históricas como sus manifestaciones contemporáneas.
Una crisis doctrinal prolongada
Monseñor no duda en afirmar que la Iglesia atraviesa desde hace décadas una situación de ambigüedad doctrinal. A su juicio, las herejías no son un fenómeno del pasado, sino una realidad presente.
Schneider define la herejía en un sentido amplio como “una desviación de la doctrina católica”, subrayando que la fe no puede cambiar porque Cristo es “el mismo ayer, hoy y siempre”. Frente a ello, recuerda el testimonio de los mártires a lo largo de la historia, que dieron su vida por defender verdades doctrinales esenciales, desde la divinidad de Cristo hasta la unicidad de la salvación.
El relativismo, raíz del problema
Entre los errores actuales, el obispo sitúa en primer lugar el relativismo doctrinal, al que considera la raíz de la crisis. Este planteamiento sostiene que la verdad puede cambiar con el tiempo, una idea que, en palabras de Mons. Schneider, vincula a la filosofía moderna y al auge del modernismo.
Según explica en la entrevista, este enfoque habría penetrado en la vida de la Iglesia desde hace más de un siglo y se habría intensificado en las últimas décadas. El relativismo, advierte, convierte al hombre en juez de la verdad y rompe con la noción de una doctrina inmutable.
El retorno del naturalismo
El segundo error señalado es el naturalismo, que Schneider identifica con una forma contemporánea de pelagianismo. Este planteamiento reduce la vida cristiana a lo meramente humano, minimizando la necesidad de la gracia.
El obispo alerta de que esta tendencia se manifiesta hoy en una excesiva preocupación por cuestiones temporales —como el clima o las migraciones— en detrimento de la dimensión sobrenatural. A su juicio, este desequilibrio pone en riesgo la comprensión auténtica de la salvación cristiana.
El sincretismo y la crisis de la misión
En tercer lugar, Schneider denuncia el sincretismo religioso, consecuencia directa del relativismo. Esta visión sostiene que todas las religiones serían caminos equivalentes hacia Dios, lo que, en su opinión, vacía de contenido la misión evangelizadora de la Iglesia.
Frente a esta deriva, el obispo recuerda el mandato de Cristo de enseñar y bautizar a todas las naciones, y pone como ejemplo el impulso misionero de San Francisco Javier.
Defensa de la Fraternidad San Pío X
Durante la entrevista con El Debate, Mons. Schneider también abordó la situación de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), defendiendo la necesidad de un gesto de apertura por parte de Roma.
El obispo considera que esta comunidad mantiene la doctrina, la liturgia y la formación tradicional de la Iglesia sin introducir novedades, y cuestiona que no se le reconozca plenamente mientras —según afirma— se toleran posiciones doctrinales problemáticas en otros ámbitos eclesiales.
Asimismo, justificó la intención de la Fraternidad de consagrar nuevos obispos sin autorización pontificia, argumentando que buscan garantizar su continuidad ante la escasez de prelados favorables a la liturgia tradicional.
Críticas al Vaticano II y al enfoque actual
Mons. Schneider también se refirió al Concilio Vaticano II, señalando que fue concebido como un concilio pastoral y no dogmático. Sin embargo, criticó que actualmente se exija una adhesión plena a sus planteamientos, incluso en aspectos que, según él, no tendrían carácter definitivo.
En este contexto, denunció una aparente contradicción en el discurso sinodal, que promueve la inclusión pero —a su juicio— no la aplica a comunidades tradicionales como la FSSPX.