Una iglesia católica situada en el cementerio central de Viena acogerá el próximo 17 de abril un evento tipo “silent disco”. Durante seis horas, el templo será utilizado como pista de baile, con música electrónica y ambiente propio de una discoteca.
Si esto ya resulta escandaloso, más aún lo son las palabras del rector, quien ha apoyado el evento afirmando que la fe no se limita al recogimiento, sino que también incluye “ligereza” y “alegría de vivir”.
Una discoteca dentro de una iglesia consagrada
La iniciativa, impulsada por la empresa Friedhöfe Wien —responsable de la gestión de los cementerios de la ciudad—, convertirá durante varias horas la iglesia de San Carlos Borromeo en una pista de baile.
El evento se celebrará entre las 20:00 y las 2:00 de la madrugada. Dos DJs emitirán música en distintos canales y los asistentes, equipados con auriculares inalámbricos, podrán alternar entre ellos mientras bailan en el interior del templo.

El repertorio incluirá géneros como house, electrónica, hip-hop, pop, indie o rock, en un formato que, pese a su aparente silencio ambiental, responde a la lógica de una discoteca. Los organizadores sostienen que el carácter “silencioso” del evento —basado en el uso de auriculares— permite preservar el respeto por el lugar.
Los organizadores insisten en que el objetivo es fomentar el encuentro y crear nuevos formatos que acerquen el cementerio a la sociedad, superando “miedos” o resistencias hacia estos espacios.
La justificación: “alegría” y “encuentro”
El rector de la iglesia, Jan Soroka, ha defendido la iniciativa afirmando que la fe no se limita al silencio y la contemplación, sino que también incluye “ligereza” y “alegría de vivir”. Según sus palabras, “también una ‘silent disco’ puede mostrar que la fe no conoce solo el silencio y la contemplación”, añadiendo que donde las personas “ríen, bailan y están unas con otras, allí se hace visible la Iglesia”.

Un templo en un cementerio convertido en “espacio de eventos”
La iglesia de San Carlos Borromeo, construida entre 1908 y 1911 en pleno Cementerio Central de Viena, no es un edificio desacralizado ni un recinto cultural, sino un templo consagrado vinculado a la oración por los difuntos y a la celebración de exequias.
Sin embargo, la propuesta se enmarca en una estrategia más amplia de reconversión del cementerio en un espacio polivalente, donde ya se han introducido actividades como yoga, conciertos, cafeterías o iniciativas de ocio.
En este contexto, la iglesia pasa a ser presentada como un lugar de encuentro o una “localización histórica” susceptible de albergar eventos, integrándose en una oferta cultural más amplia.
En los últimos años, varias iglesias y catedrales, especialmente en países del norte de Europa como Alemania o el Reino Unido, han acogido eventos de este tipo, presentados como iniciativas para atraer a nuevos públicos —especialmente jóvenes— y generar ingresos para el mantenimiento de los templos.
Al final, esto no se trata de un exceso puntual ni de una simple iniciativa cultural. Es el reflejo de una mentalidad que ha dejado de distinguir entre lo sagrado y lo profano. El problema ya no está solo en el evento, sino la pérdida del sentido del templo y de la presencia de Dios en él.
Fuente: Kath Press