El tribunal de Apelación del Estado de la Ciudad del Vaticano ha ordenado repetir íntegramente el proceso contra el cardenal Angelo Becciu y otros implicados en el caso del edificio de Londres —el conocido 60 Sloane Avenue— tras declarar nulo todo el procedimiento por errores procesales graves.
La decisión, adelantada por Corriere della Sera, supone la anulación de las condenas dictadas en diciembre de 2023 y obliga a reiniciar el juicio desde su fase inicial, en lo que constituye uno de los mayores reveses judiciales en la historia reciente del Vaticano.
Nulidad total del proceso por errores estructurales
La corte ha estimado los recursos de las defensas, que denunciaban irregularidades desde el inicio del procedimiento, especialmente en la citación directa a juicio y en la gestión de la documentación. Pero el fallo no se limita a señalar defectos puntuales sino que invalida toda la cadena de actuaciones, incluidas resoluciones clave adoptadas desde 2022 y la propia sentencia condenatoria.
Entre los aspectos más relevantes, el tribunal señala deficiencias en el acceso completo a las pruebas y problemas en la formación del expediente, lo que habría comprometido el derecho de defensa de los acusados.
La decisión deja entonces sin efecto las condenas dictadas en primera instancia, que afectaban a varios de los implicados, entre ellos el cardenal Becciu, condenado por peculado, y otros acusados por delitos como fraude, extorsión o blanqueo de capitales.
Un proceso marcado por la controversia desde el inicio
El caso Becciu, iniciado en 2021, examinaba la controvertida operación inmobiliaria en Londres que provocó pérdidas millonarias a la Secretaría de Estado del Vaticano.
La sentencia de 2023, que fue presentada como histórica, condenaba por primera vez a un cardenal a través de un tribunal penal vaticano.
Sin embargo, el proceso estuvo rodeado de controversias desde sus primeras fases. Como ya se había puesto de manifiesto en los meses previos a la apelación, las defensas denunciaron la existencia de normas excepcionales y decisiones adoptadas durante la instrucción que habrían alterado el equilibrio del juicio.
Entre ellas, la utilización de decretos pontificios no publicados —los llamados rescripta— que modificaron reglas procesales en pleno desarrollo de la causa, lo que, según las defensas, impidió a los acusados conocer plenamente las condiciones bajo las que estaban siendo juzgados.
La reforma judicial de Francisco, en el centro del debate
El proceso Becciu se desarrolló en el marco de la reforma judicial impulsada durante el pontificado de Francisco, que introdujo mecanismos excepcionales para afrontar casos de corrupción dentro de la Curia.
Estos instrumentos —incluidos los rescripta pontificios— ampliaron las facultades de la acusación y modificaron aspectos clave del procedimiento.
La acusación defendió su validez, subrayando la plena autoridad legislativa del Papa en el Estado de la Ciudad del Vaticano. Sin embargo, su aplicación concreta comenzó a complicar el desarrollo del proceso penal en curso y fue objeto de críticas constantes por parte de las defensas.
Aunque la decisión de la corte de Apelación no entra a valorar directamente estos instrumentos, al anular el juicio por defectos estructurales en su desarrollo, deja en evidencia las consecuencias del modelo aplicado.
Un nuevo escenario bajo León XIV
La decisión se produce ya bajo el pontificado de León XIV, que no ha intervenido en el proceso, pero que se encuentra ahora ante las consecuencias de un caso emblemático heredado.
La repetición del juicio no solo reabre la causa judicial, sino que obliga a afrontar las dudas surgidas sobre el funcionamiento del sistema y sobre los límites entre la autoridad pontificia y las garantías procesales.
Un proceso que vuelve a empezar
Con esta resolución, el caso Becciu regresa a su punto de partida.
Lo que debía ser el proceso ejemplar de la reforma judicial vaticana queda invalidado por sus propias debilidades. Más que un simple revés técnico, la decisión revela un problema de fondo: un procedimiento concebido como modelo que no ha resistido el examen de sus propias garantías.