El cardenal Eijk celebra en Países Bajos su primera Misa pontifical en el rito tradicional

El cardenal Eijk celebra en Países Bajos su primera Misa pontifical en el rito tradicional

El cardenal Willem Eijk, arzobispo de Utrecht, celebró este domingo 15 de marzo una Misa pontifical en el rito romano tradicional en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Oss, en los Países Bajos. La celebración, anunciada semanas antes, ha llamado la atención tanto dentro como fuera del país por tratarse de la primera vez que el purpurado preside públicamente una liturgia solemne según el vetus ordo en territorio neerlandés.

La Misa tuvo lugar con ocasión del domingo Laetare y fue organizada por la comunidad que celebra regularmente la liturgia tradicional en esa parroquia del obispado de Den Bosch.

Una Misa pontifical solemne en el domingo Laetare

La celebración comenzó a las 12:30 en la Grote Kerk de Oss y fue presidida por el cardenal Eijk como celebrante principal. Le asistieron varios sacerdotes y diáconos del clero local, entre ellos el párroco Pieter Zimmermann como sacerdote asistente y el diácono Edwin Veldman.

Como es habitual en una Misa pontifical tradicional, la liturgia incluyó los ritos propios del episcopado, como la presencia de trono litúrgico para el celebrante, la participación de diáconos asistentes y el uso de las vestiduras propias del rango cardenalicio. La celebración fue cantada y siguió el esquema habitual del rito romano anterior a la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II.

Además, la Santa Misa fue transmitida por Radio María de Países Bajos.

Debate sobre la aplicación de las normas litúrgicas

La celebración provocó críticas en algunos medios de los Países Bajos. Un artículo publicado en la prensa neerlandesa cuestionó la legitimidad de la Misa al considerar que podría entrar en conflicto con las disposiciones del motu proprio Traditionis custodes y que se interpretara como un desafío a Roma.

Frente a estas críticas, el obispo de Den Bosch, Gerard de Korte, ha defendido la continuidad de estas celebraciones apelando a lo que definió como “sabiduría pastoral”.

El prelado explicó que en su diócesis existe un pequeño grupo de fieles que participa regularmente en la liturgia tradicional y que mantener el contacto con ellos forma parte de la atención pastoral de la Iglesia local.

En este contexto, la presencia del cardenal Eijk como celebrante es un gesto de cercanía hacia estos fieles y una señal dentro del debate litúrgico que continúa presente en la Iglesia.

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