Dos sacerdotes fallecieron el viernes 13 de marzo en una playa de Ecuador después de rescatar a dos monaguillos que se encontraban en peligro de ahogarse durante un retiro de Cuaresma. Los menores lograron salir con vida del mar, pero los presbíteros murieron tras el rescate.
Un rescate heroico durante un retiro de monaguillos
El suceso ocurrió en la localidad costera de Playas, en Ecuador, durante un retiro de monaguillos organizado en el contexto de la Cuaresma. Según informó ACI Prensa, dos jóvenes que participaban en la actividad ingresaron al mar y comenzaron a ahogarse.
Al percatarse de la situación, los sacerdotes Alfonso Avilés Pérez y Pedro Anzoátegui se lanzaron al agua para intentar salvarlos. Lograron rescatar a los menores, que pudieron salir con vida del mar, pero ambos sacerdotes fallecieron tras la operación de rescate.
Todos los jóvenes que participaron en el retiro se encuentran fuera de peligro y fueron trasladados posteriormente a sus casas.
El legado del sacerdote español Alfonso Avilés

El padre Alfonso Avilés Pérez, nacido en Murcia (España) en 1966, era miembro de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote y párroco de San Alberto Magno en la diócesis ecuatoriana de Daule.
Ordenado sacerdote en 1990, acumulaba más de tres décadas de ministerio. Durante los últimos nueve años sirvió en la parroquia San Alberto Magno, donde impulsó diversas iniciativas pastorales como la catequesis familiar, la adoración eucarística y la formación de monaguillos.
Antes de su llegada a esa parroquia también ejerció como párroco de Santa Teresita en Entre Ríos, donde acompañó a numerosas familias en su vida de fe.
La propia parroquia destacó que el sacerdote “partió a la Casa del Padre entregándose generosamente por quienes le fueron confiados”. En 2021 recibió además un reconocimiento del Municipio de Samborondón por su labor espiritual y comunitaria.
Entre quienes lo conocieron, era recordada una frase que repetía con frecuencia: “¡Al ataque, que la meta es el cielo!”.
El ministerio del padre Pedro Anzoátegui

El otro sacerdote fallecido, Pedro Anzoátegui, nació en 1982 y fue ordenado sacerdote el 20 de noviembre de 2010 en la Catedral de Guayaquil.
Durante su ministerio sirvió principalmente en la parroquia Santa Cruz de Durán, en la diócesis de San Jacinto, donde acompañó pastoralmente a numerosas familias y a grupos de monaguillos. También ejerció su servicio sacerdotal en Guayaquil.
Dolor y oración en la Iglesia ecuatoriana
La noticia provocó una profunda conmoción entre los fieles. En la Misa celebrada el sábado, el Cardenal Luis Cabrera, arzobispo de Guayaquil, encomendó a los sacerdotes fallecidos a Dios y pidió oraciones por sus almas.
Visiblemente emocionado, el cardenal pidió rezar por “nuestros hermanos Alfonso y Pedro, a quienes el Señor, en estas circunstancias, hoy los colma de su gracia y bendición”.
Por su parte, Mons. Cristóbal Kudławiec, obispo de Daule, reconoció el impacto de la tragedia durante una celebración por el eterno descanso del padre Avilés.
“Cuando nuestras palabras humanas no bastan, hay que hacer caso a Dios”, afirmó el prelado, subrayando que el amor a Dios y al prójimo es el fundamento del sentido de la vida cristiana.