El Santo Sepulcro lleva semanas cerrado en Jerusalén por el conflicto en Oriente Medio

El Santo Sepulcro lleva semanas cerrado en Jerusalén por el conflicto en Oriente Medio

El Santo Sepulcro de Jerusalén permanece cerrado desde el 28 de febrero debido al clima de inseguridad provocado por el conflicto en Oriente Medio, una situación inédita por su duración que impide la celebración de misas y liturgias en el lugar donde la tradición cristiana sitúa la crucifixión y resurrección de Cristo.

Un cierre inusual del lugar más sagrado del cristianismo

Según informa Vatican News, el gran portón de dos hojas que protege desde hace siglos la entrada al Santo Sepulcro nunca había permanecido cerrado durante tanto tiempo de forma continua.

A lo largo de la historia, guerras, tensiones o incluso la pandemia limitaron el acceso al santuario, pero nunca habían impedido durante semanas las celebraciones litúrgicas en este lugar central de la fe cristiana.

La situación coincide además con el tiempo de Cuaresma, periodo de preparación espiritual que conduce a la Semana Santa y que tradicionalmente se vive en Jerusalén recorriendo la Vía Dolorosa, el camino que recuerda la Pasión de Jesucristo hasta el Gólgota.

Sin embargo, desde finales de febrero las puertas del templo permanecen cerradas y no se permite la celebración de ritos que forman parte de una tradición milenaria.

En duda las celebraciones del Triduo Pascual

La prolongación de esta situación hace temer que las celebraciones del Triduo Pascual, el momento central del calendario litúrgico cristiano, puedan verse afectadas.

Responsables eclesiales en Tierra Santa han intensificado las gestiones ante las autoridades israelíes para obtener al menos el permiso de celebrar la Semana Santa en el interior del santuario que custodia el Gólgota y la tumba vacía de Cristo.

La Iglesia local insiste en la importancia de mantener la presencia cristiana en la que es considerada la Iglesia Madre de todas las Iglesias, recordando además las palabras de san Juan Pablo II al inicio de su pontificado: “No tengáis miedo. Abrid, más aún, abrid de par en par las puertas a Cristo”.

Ni siquiera durante la pandemia o en otros momentos históricos especialmente difíciles se había impedido celebrar las misas dominicales de Cuaresma en el Santo Sepulcro, aunque fuera con restricciones.

El conflicto levanta “muros invisibles”

El clima de violencia que se vive en la región ha generado, según describe la reflexión publicada por Vatican News, una profunda desconfianza y temor entre las comunidades.

La presión constante de la inseguridad levanta “muros invisibles” entre las personas, alimentados por el miedo al otro y por la violencia que continúa marcando la vida cotidiana en Oriente Medio.

El cielo de la región sigue cruzado por misiles, drones y ataques, que no distinguen entre pueblos o religiones y que destruyen vidas, historia y naturaleza.

Un llamamiento a abrir “las puertas del corazón”

Ante esta situación, la Iglesia vuelve a insistir en la necesidad de trabajar por la paz. Durante el Ángelus del cuarto domingo de Cuaresma, el Papa León XIV pidió con firmeza un alto el fuego, expresando el dolor por el sufrimiento que continúa golpeando la región.

El Pontífice invitó también a los cristianos a “abrir los ojos” y a vivir una fe que no permanezca indiferente ante el dolor del prójimo.

Desde Tierra Santa se insiste en que, aunque el conflicto levante barreras aparentemente insuperables, los cristianos están llamados a derribar esos muros mediante la verdad, la esperanza y el amor al prójimo.

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