La Conferencia de los Obispos Católicos de Etiopía ha condenado con firmeza los recientes asesinatos de civiles en distintas zonas del país, incluidos los ataques perpetrados en la región de Arsi, y ha reclamado al gobierno investigaciones transparentes que permitan llevar ante la justicia a los responsables de estas atrocidades.
La violencia en Arsi alcanza niveles alarmantes
Según informaciones difundidas por la Agencia Fides y medios locales, las masacres registradas en la zona de Arsi (Etiopía) representan una trágica escalada de violencia en la que las violaciones de derechos humanos han alcanzado niveles alarmantes.
Distritos como Shirka, Merti, Guna y Holonto se han convertido en epicentros de brutalidad, con civiles sometidos a ejecuciones, heridos, destrucción de propiedades y desplazamientos forzados.
El informe de marzo de 2026 de la Comisión Etíope de Derechos Humanos (EHRC) documenta una serie de ataques sistemáticos que exigen una intervención inmediata de las autoridades federales y regionales. Solo en los últimos episodios, 34 cristianos ortodoxos han sido asesinados —26 en Shirka y 4 en Merti—, lo que eleva a 164 las víctimas mortales en Shirka en lo que va de año. Además, se registran 8 heridos hospitalizados, 8 personas desaparecidas y 2 secuestradas.
Los obispos denuncian un “grave pecado contra Dios”
La Conferencia de los Obispos Católicos de Etiopía emitió un comunicado en la que los prelados calificaron las matanzas como un “grave pecado contra Dios”, una afrenta directa a la santidad de la vida humana y una violación de la ley moral.
Los obispos recordaron que la doctrina de la Iglesia enseña que toda persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, por lo que la eliminación deliberada de vidas inocentes nunca puede justificarse moralmente. Citando el mandamiento bíblico “no matarás”, subrayaron que ninguna motivación religiosa, étnica o política puede legitimar la violencia contra civiles indefensos.
Asimismo, expresaron su cercanía pastoral a las familias de las víctimas y manifestaron su solidaridad con la Iglesia Ortodoxa Tewahedo de Etiopía y con todas las comunidades religiosas que defienden la dignidad de la persona humana.
Ataques contra comunidades cristianas
Las informaciones recogidas por fuentes locales describen un clima de terror constante: familias que abandonan sus hogares, miles de desplazados y economías locales paralizadas por la violencia.
La ola de ataques se inscribe en el contexto del conflicto que afecta a la región de Oromia desde 2025, donde ya se contabilizan más de 1.244 víctimas civiles, especialmente en las zonas de Arsi y Arsi Occidental.
En este contexto, los obispos católicos han manifestado de manera especial su solidaridad con los cristianos ortodoxos, que han sido objeto de varios ataques a finales de febrero.
El 26 de febrero, un grupo de extremistas atacó un mercado en el este de Arsi —una zona tradicionalmente pacífica donde convivían musulmanes y cristianos ortodoxos— abriendo fuego contra los presentes. Veinte cristianos ortodoxos y un guardia musulmán murieron en el ataque, mientras que otras personas desaparecieron, presumiblemente secuestradas.
Fuentes locales señalan además que un sacerdote se encuentra entre las víctimas. Según testigos, los agresores irrumpieron en una iglesia entonando cánticos religiosos antes de disparar contra los fieles presentes. Posteriormente incendiaron casas y cultivos, provocando el pánico y obligando a numerosos habitantes a huir hacia ciudades cercanas.
El ataque no fue un hecho aislado: dos días después, el 28 de febrero, nuevos agresores volvieron a atacar a la comunidad, matando a siete personas dentro de una iglesia.
Llamamiento a la justicia y a la reconciliación
Ante esta situación, los obispos han pedido al gobierno etíope que lleve a cabo investigaciones exhaustivas, transparentes y justas, recordando que garantizar la seguridad de los ciudadanos inocentes es una responsabilidad esencial de la autoridad pública y una condición para el bien común.
Asimismo, han reiterado su voluntad de colaborar con la Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo, el Consejo Supremo para los Asuntos Islámicos de Etiopía y todas las personas de buena voluntad para promover la paz.
“Exhortamos a todos los etíopes a resistir al odio, a no dejarse arrastrar por estos trágicos acontecimientos y a rechazar cualquier intento de crear divisiones en nuestra sociedad”, concluye el comunicado episcopal.