El ex auditor general del Vaticano, Libero Milone, ha denunciado públicamente graves deficiencias en el sistema judicial vaticano y ha reiterado sus preocupaciones sobre posibles irregularidades en las finanzas de la Santa Sede. En una entrevista concedida a EWTN el 12 de marzo, Milone aseguró que su destitución en 2017 sigue rodeada de interrogantes y que el proceso judicial que emprendió para impugnarla le ha dejado, según sus palabras, en una situación de indefensión.
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La justicia vaticana rechazó su apelación contra la sentencia inicial que desestimó su demanda contra la Secretaría de Estado. Además, el tribunal le impuso el pago de las costas del proceso, que ascienden a 110.000 euros.
Milone sostiene que nunca se le explicaron con claridad los motivos de su destitución y que, ocho años después, continúa sin poder acceder a documentos fundamentales del expediente.
El “documento 61”
Uno de los elementos centrales de la controversia es el llamado “documento 61”, citado en el decreto utilizado para apartarlo de su cargo. Según explicó Milone, ese documento supuestamente recoge el resultado de una investigación de siete meses sobre presuntos delitos cometidos por él.
Sin embargo, asegura que nunca ha podido examinarlo.
A pesar de haberlo solicitado reiteradamente desde 2017, el Vaticano nunca le ha facilitado ese texto. En la entrevista afirmó que esta situación le impide conocer con precisión las acusaciones que motivaron su destitución.
Milone relató que el cardenal Pietro Parolin llegó a intervenir para intentar aclarar el asunto. Incluso le comunicó en un momento dado que el secreto pontificio había sido levantado sobre ese documento. Pero cuando finalmente fue citado ante el Promotor de Justicia para examinarlo, se le informó de que el documento no estaba disponible y que no sabían dónde se encontraba.
Restricciones durante el proceso judicial
El ex auditor denunció también que durante el procedimiento judicial se le impidió presentar parte de las pruebas que, según él, demostraban que había actuado conforme a sus funciones.
En concreto, explicó que el tribunal vaticano le exigió retirar más de veinte páginas de documentación de su apelación para que el procedimiento pudiera continuar. Según dijo, esas páginas describían el trabajo de auditoría que había realizado y algunos de los problemas financieros detectados en diversos organismos vaticanos.
El tribunal consideró que ese contenido resultaba ofensivo para la alta dirección del Vaticano.
Milone también aseguró que no se le permitió presentar testigos en el proceso.
Problemas detectados en los sistemas financieros
Durante la entrevista, Milone volvió a referirse a varias irregularidades financieras que, según su versión, detectó durante los dos años que trabajó en el Vaticano.
Entre ellas mencionó problemas en el sistema de pagos utilizado por la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA). Según explicó, ese sistema permitía modificar el IBAN de destino de una transferencia después de que el dinero hubiera salido de la cuenta original, lo que podía dificultar el seguimiento del movimiento de fondos.
Milone afirmó que durante su mandato informó de 15 posibles irregularidades a las autoridades competentes del Vaticano, entre ellas la autoridad contra el blanqueo de capitales y el Promotor de Justicia. Según dijo, la mayoría de esos informes fueron desestimados y algunos nunca recibieron respuesta.
El caso de los 2,5 millones enviados al hospital Bambino Gesù
El ex auditor citó también una operación financiera relacionada con el hospital pediátrico Bambino Gesù.
Según explicó, durante su investigación detectó una transferencia de 2,5 millones de euros destinada a financiar la construcción de una nueva planta hospitalaria. Sin embargo, aseguró que esa planta nunca llegó a construirse.
Según su relato, el dinero fue transferido al hospital en varios pagos, pero posteriormente salió de la cuenta sin que quedara claro cuál fue su destino final.
Milone subrayó que su función como auditor era identificar y reportar estas situaciones, no investigarlas judicialmente.
El cardenal George Pell
Durante la entrevista, Milone recordó su colaboración con el cardenal australiano George Pell, quien fue nombrado por el papa Francisco para supervisar la reforma financiera del Vaticano.
Según explicó, ambos estaban investigando diversos problemas contables y financieros cuando se produjeron dos acontecimientos consecutivos: su destitución en junio de 2017 y, diez días después, el regreso de Pell a Australia para afrontar el proceso judicial que posteriormente sería anulado por el Tribunal Supremo australiano.
Milone afirmó que siempre ha considerado posible que ambos episodios estuvieran relacionados con el trabajo que estaban realizando en materia de supervisión financiera.
Críticas a la transparencia de las cuentas del Vaticano
El ex auditor cuestionó además la forma en que se presentan públicamente las cuentas de la Santa Sede.
En particular se refirió a declaraciones recientes según las cuales las finanzas vaticanas habrían registrado resultados positivos. Milone sostuvo que esas afirmaciones pueden ofrecer una imagen incompleta si se refieren únicamente a los resultados de determinadas entidades y no a los estados financieros consolidados de todo el Vaticano.
A su juicio, solo esas cuentas consolidadas permitirían conocer con precisión la situación económica real de la Santa Sede.
Una última apelación ante el tribunal supremo del Vaticano
Milone ha presentado ahora un nuevo recurso ante el Tribunal de Casación del Vaticano, la instancia judicial más alta de la Santa Sede. Esta podría ser su última oportunidad dentro del sistema judicial vaticano.
El ex auditor reconoció sentirse profundamente frustrado por el impacto que este caso ha tenido en su vida profesional. Según explicó, desde su salida del Vaticano apenas ha podido encontrar trabajo debido al daño reputacional sufrido.
Finalmente expresó su deseo de poder reunirse con el Papa León XIV para explicarle personalmente su caso y ofrecerle su análisis sobre los desafíos financieros que, según él, siguen pendientes dentro de la Santa Sede.
Milone sostiene que su única intención al aceptar el cargo de auditor general fue contribuir a mejorar la transparencia en la gestión económica del Vaticano.