El arzobispo de Madrid, en lugar de explicar qué firmó con Félix Bolaños y con qué autoridad, opta por enviar mensajes internos contra quienes están contando lo ocurrido
Infovaticana ha tenido acceso a una comunicación interna enviada desde la Archidiócesis de Madrid a párrocos y rectores en la que se pide prudencia ante las informaciones que circulan sobre el proceso de resignificación del Valle de los Caídos. El texto, lejos de aclarar el fondo del asunto, intenta desacreditar las informaciones publicadas y desplazar el foco hacia supuestas “interpretaciones parciales”.

El problema para José Cobo es que aquí no se está discutiendo una simple especulación ni una exageración nacida en redes sociales. Lo que está sobre la mesa es la existencia de un documento firmado con el ministro Félix Bolaños sobre una materia extraordinariamente sensible, y la pregunta sigue siendo la misma: ¿con qué competencias actuó el arzobispo de Madrid en un asunto que no dependía de él?
Porque conviene recordarlo: el Valle de los Caídos no es un decorado disponible para pactos políticos de despacho ni un asunto que pueda resolverse con una firma apresurada entre un prelado incompetente y un ministro socialista. Afecta a una basílica pontificia, a una comunidad benedictina y a un marco jurídico y canónico que no puede ser atropellado a conveniencia del poder político de turno ni de quienes deciden acomodarse a él.
Por eso resulta tan grave la reacción posterior de Cobo. Si realmente no se ha extralimitado, lo lógico sería dar explicaciones completas, transparentes y documentadas. Pero no. En vez de rendir cuentas, lo que hace es mover mensajes internos para sembrar sospechas sobre quienes informan.
En su particular obsesión con Infovaticana y otros medios críticos, el comunicado hace una insinuación peyorativa hacia el caracter digital de los medios que han destapado el escándalo (Infovaticana y ElDebate). Debe de ser, por lo visto, que los medios en papel no están difundiendo que José Cobo se extralimitó en sus funciones entregando el Valle de los Caídos al Gobierno. El problema para la Archidiócesia de Madrid no es el contenido del acuerdo firmado. No es la invasión de competencias. No es la opacidad. El problema, al parecer, es que algunos lo contamos y los sacerdotes nos leen.
La maniobra es demasiado burda para no verla. Cuando una autoridad eclesiástica se siente sólida en su posición, explica. Si está segura de sus competencias, las exhibe. Pero cuando opta por la nebulosa, por la advertencia interna y por el reproche genérico a los medios, lo que proyecta no es fortaleza, sino una mezcla de nerviosismo, imprudencia y debilidad institucional.
José Cobo haría bien en entender que el escándalo no lo ha creado quien lo publica, sino quien lo provoca. Y que, en un asunto de esta magnitud, pretender tapar con circulares internas una extralimitación de funciones que puede ser investigada por la justicia canónica no hace sino agravar todavía más su descrédito. ¿Se está moviendo una denuncia canónica contra el cardenal de Madrid por esta firma sin funciones? Recordemos que si un arzobispo firma un acuerdo sobre una materia que no entra en sus competencias, vulnera el canon 135 §2, que obliga a ejercer la potestad de gobierno únicamente dentro de los límites que establece el derecho. Si además se ejercen funciones que no corresponden al oficio, podría configurarse incluso el delito de usurpación de funciones previsto en el canon 1381.