El arzobispo de Viena, Josef Grünwidl, defendió la posibilidad de modificar normas y tradiciones de la Iglesia y afirmó que aquello que proviene del Espíritu Santo no puede ser frenado por el derecho canónico.
Según informa Kath Press, el prelado realizó estas afirmaciones durante la Misa celebrada en la parroquia de Pischelsdorf, en el marco de la asamblea plenaria de primavera de la Conferencia Episcopal de Austria, celebrada en el centro de formación “Haus der Frauen”, en Estiria.
Una Iglesia abierta a cambios en normas y preceptos
Durante su homilía, Grünwidl defendió la necesidad de que la Iglesia permanezca abierta a cambios, incluso en normas y preceptos eclesiásticos, si estos dejan de servir al objetivo pastoral.
El arzobispo señaló que las reglas de la Iglesia son necesarias, pero advirtió que no deben convertirse en un fin en sí mismas ni reducirse a una simple regulación formal.
A su juicio, las normas deben estar al servicio del “bien de las almas”, ayudando a que las personas encuentren a Dios y vivan el Evangelio.
Referencia a divorciados vueltos a casar y otras situaciones
En este contexto, el prelado mencionó explícitamente situaciones como los divorciados vueltos a casar o las relaciones que no corresponden al ideal del matrimonio católico.
Según Grünwidl, limitarse a aplicar estrictamente las normas canónicas no sería suficiente. En su opinión, sería necesario abordar cada situación concreta desde una perspectiva pastoral, buscando soluciones que ayuden a las personas en su vida de fe.
“El derecho canónico no puede detener al Espíritu”
El arzobispo afirmó igualmente, que la acción del Espíritu Santo no puede quedar limitada por normas jurídicas.
«Lo que viene del Espíritu Santo no puede ser detenido por el derecho canónico», declaró.
La afirmación se enmarca en su defensa de una Iglesia que, según dijo, debe estar dispuesta a revisar incluso tradiciones y normas con siglos de antigüedad cuando estas dificulten la respuesta pastoral.
Mayor participación de las mujeres en la Iglesia
El arzobispo también se refirió a la cuestión de la participación de las mujeres en la Iglesia, citando el reciente informe del grupo 5 del Sínodo, que trata sobre su presencia en la vida y en el gobierno eclesial.
Grünwidl afirmó que la Iglesia sería “más evangélica y más fiel al espíritu de Jesús” si escuchara más la voz de las mujeres y las integrara en los procesos de decisión.
Para ello, añadió, podrían ser necesarios cambios en normas e incluso en tradiciones eclesiales históricas.
Un arzobispo nombrado recientemente por León XIV
Las declaraciones de Grünwidl se inscriben en una trayectoria marcada por propuestas de reforma en cuestiones disciplinares dentro de la Iglesia.
El sacerdote austriaco había ejercido previamente como administrador apostólico de la archidiócesis tras la jubilación de Schönborn y asumió oficialmente el gobierno pastoral de Viena en enero de 2026.
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Asamblea de los obispos de Austria
La celebración litúrgica formó parte de la asamblea plenaria de primavera de la Conferencia Episcopal de Austria, presidida por el arzobispo de Salzburgo, Franz Lackner, quien también presidió la Eucaristía.
Los resultados de la reunión de los obispos austriacos serán presentados en una rueda de prensa prevista para el 13 de marzo en Viena.