«La vida es un don inviolable»: Los obispos españoles denuncian que el aborto nunca puede ser un derecho

«La vida es un don inviolable»: Los obispos españoles denuncian que el aborto nunca puede ser un derecho

La Conferencia Episcopal Española ha publicado su mensaje con motivo de la Jornada por la Vida, que la Iglesia celebra cada 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor. Bajo el lema “La vida, un don inviolable”, los obispos recuerdan que toda vida humana posee una dignidad infinita desde su concepción hasta la muerte natural y advierten contra la tendencia social y jurídica a presentar el aborto como un derecho.

El mensaje llega como respuesta después de que Pedro Sánchez anunciara recientemente su plan para introducir el aborto en la Constitución mediante una reforma del artículo 43, con el objetivo de reconocer explícitamente el llamado “derecho a la interrupción voluntaria del embarazo” y garantizar su prestación por los poderes públicos.

La reforma pretende tramitarse por una vía que evita la disolución de las Cortes y permite un procedimiento más rápido, lo que ha suscitado críticas incluso entre juristas favorables al aborto, que consideran discutible el método elegido para una reforma de tal alcance.

La vida humana comienza desde la concepción

En su mensaje, los obispos subrayan que la defensa de la vida no es únicamente una cuestión de fe, sino también una conclusión que se desprende de la razón y de la ciencia. En este sentido, recuerdan que la biología reconoce de forma unánime que desde el momento de la fecundación existe un organismo humano vivo, con un patrimonio genético propio y un desarrollo autónomo.

Según explican, el embrión no es un “proyecto de hombre”, sino un individuo real de la especie humana con identidad propia. Por ello, sostienen que el aborto supone objetivamente poner fin a la vida de un ser humano y constituye una grave injusticia.

El mensaje cita además palabras recientes del Papa León XIV, quien ha advertido que prácticas como el aborto “interrumpen una vida en crecimiento y rechazan acoger el don de la vida”.

La paradoja de una sociedad que protege animales pero no a los no nacidos

Los obispos expresan también su preocupación por la creciente tendencia a considerar el aborto como un derecho, incluso en legislaciones que pretenden elevarlo a rango constitucional o incluirlo en cartas de derechos fundamentales.

En este sentido, recuerdan una reflexión del presidente de la Conferencia Episcopal, mons. Luis Argüello, quien habló recientemente de una “paradoja biopolítica” presente en nuestras sociedades.

El prelado señalaba que en un mismo hospital puede ocurrir que un equipo médico trate de salvar a un bebé prematuro mientras, en otra sala, se practique un aborto sobre un feto de la misma edad gestacional. Del mismo modo —añadía—, la ley puede castigar con multas o incluso prisión la destrucción de un huevo de águila mientras permite eliminar a un niño con síndrome de Down hasta etapas avanzadas del embarazo.

Para los obispos, esta contradicción refleja un debilitamiento moral de la sociedad y una incapacidad de proteger al más vulnerable de todos: el no nacido.

Apoyo a las madres y a las familias

El mensaje episcopal subraya también que la defensa de la vida debe ir acompañada de un apoyo real a las mujeres y a las familias que afrontan dificultades durante el embarazo.

Los obispos recuerdan que muchas mujeres se enfrentan a obstáculos estructurales que dificultan la maternidad, como la precariedad laboral, la falta de acceso a la vivienda o la debilidad de las políticas públicas de apoyo a la familia.

Por ello, la Conferencia Episcopal propone impulsar una “alianza social para la esperanza a favor de la natalidad”, que permita crear las condiciones necesarias para que los jóvenes puedan formar una familia abierta a la vida y para que ninguna mujer se vea empujada al aborto por sentirse sola o sin recursos.

Una llamada a construir una cultura de la vida

Finalmente, los obispos invitan a todos —creyentes y personas de buena voluntad— a comprometerse activamente en la defensa de la vida y a rechazar lo que el magisterio de la Iglesia ha denominado la “cultura del descarte”.

En este sentido, agradecen el trabajo de numerosas organizaciones y personas que acompañan a mujeres embarazadas en situaciones difíciles, ofreciéndoles apoyo material, psicológico y espiritual.

“El aborto no es una conquista, sino un fracaso personal y social”, afirman los prelados, que expresan su esperanza de que llegue un día en que las generaciones futuras se sorprendan al recordar que millones de vidas fueron eliminadas en nombre de la libertad.

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