Croacia ha acogido por primera vez en más de cincuenta años una Misa Pontifical solemne en latín, celebrada por el arzobispo de San Francisco, Salvatore Cordileone. La celebración tuvo lugar el pasado 7 de marzo en la iglesia de San Blas, en Zagreb, en el marco de la conferencia internacional “Christ is King”.
Según informa LifeSiteNews, se trata de la primera Misa Tradicional celebrada en el país desde el período anterior al Concilio Vaticano II, lo que ha convertido el evento en un acontecimiento significativo para los fieles vinculados a la liturgia tradicional.
Una Misa pontifical en latín después de más de 50 años
La celebración se enmarcó dentro de la tercera edición de la conferencia internacional “Christ is King”. La Misa, según el rito tradicional, marcó un acontecimiento litúrgico notable en Croacia, ya que no se celebraba una Misa Pontifical solemne en latín en el país desde hace más de cincuenta años.
Aunque en 2016 Mons. Athanasius Schneider celebró una Misa pontifical en Croacia, aquella se realizó en eslavo eclesiástico. La celebrada por Cordileone ha sido, por tanto, la primera en latín en el período posterior al Concilio Vaticano II.
Antes de la celebración, el arzobispo pronunció una conferencia en la que subrayó la importancia de recuperar la belleza de la liturgia tradicional para impulsar una nueva evangelización.
«La Misa es el corazón de la civilización»
Durante su intervención, Cordileone sostuvo que la Misa no es solo el centro de la vida cristiana, sino también el fundamento cultural y espiritual de la civilización occidental.
«La renovación de la civilización occidental comienza, por tanto, con la renovación de la Misa. La Misa es verdaderamente el corazón y el fundamento de esa civilización», afirmó.
El arzobispo subrayó también el papel de la belleza en la evangelización. Según explicó, la belleza tiene la capacidad de tocar el corazón humano más allá de los argumentos racionales y preparar el alma para recibir la verdad.
«Las personas pueden discutir diciendo: “tú tienes tu verdad y yo la mía”. Pero cuando se trata de belleza, las discusiones se detienen. La belleza toca a la persona de manera intuitiva y prepara el terreno del alma para la semilla de la verdad», señaló.
La tradición litúrgica atrae a los jóvenes
El arzobispo también señaló que cada vez más jóvenes se sienten atraídos por el patrimonio litúrgico, artístico y espiritual de la Iglesia.
A su juicio, la Iglesia no necesita buscar nuevos lenguajes para transmitir el Evangelio, sino redescubrir el valor de su propia tradición.
«A menudo se dice que debemos encontrar un nuevo lenguaje para llegar a los jóvenes. Pero ya tenemos ese lenguaje: es el antiguo, o más precisamente el clásico, el lenguaje atemporal», afirmó.
Según Cordileone, la belleza de la liturgia tradicional no solo tiene un valor estético, sino que también favorece la conversión moral.