Lanzan una «Cruzada de Reparación Eucarística» para reparar las ofensas al Santísimo y rezar por la restauración de la Misa tradicional

Lanzan una «Cruzada de Reparación Eucarística» para reparar las ofensas al Santísimo y rezar por la restauración de la Misa tradicional

El portal católico OnePeterFive ha lanzado la Cruzada de Reparación Eucarística, una iniciativa promovida en colaboración con Benedictus y el apostolado Mass of the Ages, que busca movilizar a fieles de todo el mundo para ofrecer adoración, oración y penitencia en reparación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

La campaña busca fomentar una mayor reverencia hacia la Eucaristía y fortalecer la fe en la Presencia Real de Cristo en el altar mediante prácticas concretas de devoción eucarística. La iniciativa, impulsada principalmente por laicos, cuenta además con el respaldo de Mons. Athanasius Schneider.

Inspiración en el mensaje de Fátima

Los organizadores recuerdan que el ángel de Fátima enseñó a los pastorcitos la importancia de la reparación, especialmente la reparación ofrecida a Cristo presente en la Eucaristía.

Este llamado constituye uno de los elementos fundamentales del mensaje espiritual de Fátima y conserva plena actualidad en la vida de la Iglesia.

El mensaje subraya así la necesidad de reforzar la fe en el dogma de la Presencia Real de Cristo en el Santísimo Sacramento del altar, considerado el centro de la vida sacramental católica.

Una “cruzada espiritual” sostenida por los fieles

La cruzada fue convocada originalmente por Mons. Schneider en junio de 2020, en medio de la crisis provocada por la pandemia de COVID-19, como respuesta a diversas situaciones que —según sus promotores— afectaron al respeto debido al Santísimo Sacramento.

Seis años después, los organizadores han decidido reactivar esta iniciativa espiritual, invitando a los fieles a participar mediante la oración, la adoración eucarística y la penitencia. El objetivo es ofrecer reparación por las ofensas cometidas contra la Eucaristía y rezar por la restauración de la Misa tradicional en la vida de la Iglesia

Compromisos espirituales de la cruzada

Quienes deseen unirse a la Cruzada de Reparación Eucarística deben asumir dos compromisos sencillos:

  • Realizar al menos una hora de adoración eucarística al mes, ofrecida en reparación por los pecados cometidos contra el Santísimo Sacramento.

  • Rezar al menos una vez al mes la oración de reparación al Corazón Eucarístico de Jesús, compuesta por el obispo Athanasius Schneider. (La dejamos al final de esta nota)

La iniciativa propone además algunas prácticas opcionales para quienes quieran implicarse más: rezar diariamente el Memorare con penitencia semanal por la restauración de la Misa tradicional o realizar horas santas adicionales de reparación.

Promover la reverencia eucarística en parroquias y diócesis

La iniciativa también invita a los fieles a promover actos de reparación y formación eucarística en sus comunidades.

Entre las propuestas figuran organizar misas y jornadas de reparación eucarística, especialmente en torno a la octava del Corpus Christi, así como difundir materiales formativos, artículos y documentales sobre la tradición litúrgica de la Iglesia, como la serie Mass of the Ages.

Los impulsores de la campaña consideran que estas iniciativas pueden contribuir a fortalecer la fe en la Eucaristía y a redescubrir la centralidad del Santísimo Sacramento en la vida cristiana.

¡Dios mío, creo, adoro, confío y os amo! Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no confían y no os aman. (3 veces)

Oh Divino Corazón Eucarístico de Jesús, he aquí que nos postramos ante la majestad de vuestro amor redentor en el Santísimo Sacramento con un corazón contrito y adorador. Declaramos nuestra disposición a expiar mediante una reparación voluntaria, no solo por nuestras propias ofensas personales, sino particularmente por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias indecibles con los que sois ofendido en el Santísimo Sacramento de vuestro amor divino en nuestro tiempo, especialmente mediante la práctica de la Comunión en la mano y la recepción de la Sagrada Comunión en estado de incredulidad y de pecado mortal.

Cuanto más la incredulidad ataca vuestra divinidad y vuestra Presencia Real en la Eucaristía, más creemos en Vos y os adoramos, oh Corazón Eucarístico de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad.

Cuanto más se ultrajan vuestros sacramentos, con mayor firmeza creemos en ellos y con mayor reverencia queremos recibirlos, oh Corazón Eucarístico de Jesús, fuente de vida y santidad.

Cuanto más vuestro Santísimo Sacramento es denigrado y blasfemado, más proclamamos solemnemente:
“¡Dios mío, creo, adoro, confío y os amo! Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no confían y no os aman”,
oh Corazón Eucarístico de Jesús, dignísimo de toda alabanza.

Cuanto más sois abandonado y olvidado en vuestras iglesias, más queremos visitaros, a Vos que habitáis entre nosotros en los sagrarios de nuestras iglesias, oh Corazón Eucarístico de Jesús, Casa de Dios y Puerta del Cielo.

Cuanto más la celebración del Sacrificio Eucarístico es privada de su carácter sagrado, más queremos sostener una celebración reverente de la Santa Misa, exterior e interiormente orientada hacia Vos, oh Corazón Eucarístico de Jesús, Tabernáculo del Altísimo.

Cuanto más sois recibido en la mano por comulgantes de pie, de una manera carente de signo de humildad y adoración, más queremos recibiros de rodillas y en la lengua, con la humildad del publicano y la sencillez de un niño, oh Corazón Eucarístico de Jesús, de infinita majestad.

Cuanto más sois recibido en la Sagrada Comunión por corazones no purificados en estado de pecado mortal, más queremos hacer actos de contrición y purificar nuestro corazón mediante la frecuente recepción del sacramento de la Penitencia, oh Corazón Eucarístico de Jesús, nuestra Paz y Reconciliación.

Cuanto más el infierno trabaja por la perdición de las almas, más arda nuestro celo por su salvación con el fuego de vuestro amor, oh Corazón Eucarístico de Jesús, salvación de los que esperan en Vos.

Cuanto más la diversidad de religiones es declarada como voluntad positiva de Dios y como un derecho fundado en la naturaleza humana, y cuanto más crece el relativismo doctrinal, más confesamos con valentía que Vos sois el único Salvador de la humanidad y el único camino hacia Dios Padre, oh Corazón Eucarístico de Jesús, Rey y centro de todos los corazones.

Cuanto más las autoridades de la Iglesia continúan sin arrepentirse de haber permitido la exhibición de ídolos paganos en iglesias, e incluso en Roma, más confesaremos la verdad:
“¿Qué acuerdo puede haber entre el templo de Dios y los ídolos?” (2 Cor 6,16);
y más condenaremos con Vos “la abominación de la desolación, colocada en el lugar santo” (Mt 24,15),
oh Corazón Eucarístico de Jesús, santo Templo de Dios.

Cuanto más vuestros santos mandamientos son olvidados y transgredidos, más queremos observarlos con la ayuda de vuestra gracia, oh Corazón Eucarístico de Jesús, abismo de todas las virtudes.

Cuanto más reinan entre los hombres la sensualidad, el egoísmo y el orgullo, más queremos consagrar nuestras vidas a Vos en espíritu de sacrificio y abnegación, oh Corazón Eucarístico de Jesús, abrumado de reproches.

Cuanto más violentamente las puertas del infierno asaltan a vuestra Iglesia y a la roca de Pedro en Roma, más creemos en la indestructibilidad de vuestra Iglesia, oh Corazón Eucarístico de Jesús, fuente de todo consuelo, que no abandonáis a vuestra Iglesia ni a la roca de Pedro incluso en las más fuertes tempestades.

Cuanto más los hombres se separan unos de otros por el odio, la violencia y el egoísmo, más queremos amarnos íntimamente en Vos, como miembros de la única familia de Dios en la Iglesia, oh Corazón Eucarístico de Jesús, lleno de bondad y de amor.

Oh Divino Corazón Eucarístico de Jesús, concedednos vuestra gracia para que seamos fieles y humildes adoradores, amantes, defensores y consoladores de vuestro Corazón Eucarístico en esta vida, y lleguemos a contemplar la gloria de vuestro amor en la visión beatífica por toda la eternidad. Amén.

¡Dios mío, creo, adoro, confío y os amo! Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no confían y no os aman. (3 veces)

Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, rogad por nosotros.

Santo Tomás de Aquino, san Pedro Julián Eymard, san Francisco Marto, san Padre Pío y todos los santos eucarísticos, rogad por nosotros.

Escrita por el obispo Athanasius Schneider para esta Cruzada de Reparación Eucarística.

Publicada en One Peter Five

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