El obispo caldeo Emanuel Shaleta, responsable de la eparquía de San Pedro Apóstol de San Diego —que atiende a los fieles caldeos en la mitad occidental de Estados Unidos— fue detenido este jueves en el aeropuerto de San Diego acusado de varios delitos financieros.
Según informó The Pillar, el prelado fue arrestado cuando intentaba abandonar el país y trasladado posteriormente a la cárcel central del condado. La detención se produce pocas semanas después de que salieran a la luz las acusaciones de malversación de fondos y conducta personal impropia que ya habían motivado una investigación ordenada por el Vaticano.
Lea también: Dinero de los pobres y visitas a burdeles: Roma investiga al obispo caldeo de San Diego
La investigación que ya había abierto Roma
Tal como informó previamente The Pillar, el caso comenzó a investigarse tras denuncias internas sobre posibles irregularidades económicas en la diócesis caldea de San Diego. La investigación civil en Estados Unidos se desarrollaba en paralelo a una pesquisa canónica impulsada por la Santa Sede.
Las acusaciones apuntaban a la posible desaparición de cientos de miles de dólares procedentes de fondos de la catedral y de ingresos por alquileres de propiedades diocesanas, así como a intentos de compensar las cantidades faltantes mediante transferencias desde cuentas caritativas destinadas a ayudar a los pobres.
Arrestado cuando intentaba salir del país
De acuerdo con las autoridades del condado de San Diego, Shaleta enfrenta ocho cargos de malversación y ocho de lavado de dinero, además de un agravante por delitos financieros. El obispo permanece detenido con una fianza fijada en 125.000 dólares.
Si se confirman los cargos, podría tratarse del primer obispo diocesano en activo en Estados Unidos detenido por delitos graves de carácter financiero.
El obispo había negado las acusaciones
Antes de su detención, Shaleta había rechazado públicamente las denuncias. En una intervención realizada el pasado 22 de febrero en su catedral, aseguró que nunca había abusado del dinero de la Iglesia y sostuvo que las acusaciones formaban parte de una campaña contra su persona.
El prelado afirmó entonces que parte del dinero cuestionado procedía de donaciones destinadas a ayudar directamente a personas necesitadas y que él mismo se había encargado de distribuir esos fondos.
También pesan acusaciones de conducta personal impropia
El dossier enviado al Vaticano también incluía acusaciones relacionadas con la conducta personal del obispo. Investigaciones privadas citadas por varios medios señalaban que Shaleta habría cruzado en repetidas ocasiones la frontera hacia Tijuana para visitar un establecimiento señalado como burdel.
Además, los informes mencionaban la existencia de una cuenta bancaria conjunta mantenida durante años con una mujer vinculada anteriormente a su actividad pastoral, un aspecto que también formaba parte de la investigación remitida a Roma.
Había presentado ya su renuncia
En medio de la investigación, el obispo había presentado su renuncia al cargo a finales de enero, aunque hasta el momento la Santa Sede no ha anunciado una decisión definitiva sobre su situación canónica.
El caso continúa ahora en dos frentes paralelos: el judicial en Estados Unidos y el proceso eclesiástico abierto por el Vaticano.