Un escándalo sacude a la Archidiócesis de Lima tras las denuncias contra el sacerdote diocesano Marco Antonio Agüero Vidal por presuntos tocamientos indebidos durante el sacramento de la confesión. Al menos cinco mujeres han presentado denuncias ante las autoridades civiles en un caso que ya se encuentra en manos del Ministerio Público.
Según información recogida por Infobae a partir de actas policiales, las acusaciones señalan que los presuntos tocamientos se habrían producido dentro de la parroquia Nuestra Señora de la Alegría, en el distrito limeño de San Borja, en el contexto del sacramento de la confesión. El sacerdote, que niega las acusaciones, fue detenido por la policía tras un altercado entre los fieles frente al templo.
Cinco denuncias y el papel de los fieles
La abogada de las denunciantes, Valeria Cabrera, confirmó que hasta el momento existen cinco denuncias formales por presuntos tocamientos indebidos. Dos de las denunciantes son adultas y el resto menores de edad representadas por sus padres. Cabe señalar, como dato relevante, que en Perú la legislación reconoce la mayoría de edad a partir de los 17 años.
Según declaraciones recogidas por fuentes cercanas a Infovatica, se sabe que varias jóvenes comenzaron a relatar a coordinadores de grupos parroquiales situaciones incómodas que habrían ocurrido durante la confesión desde el año pasado. Agüero —que fue nombrado en la parroquia Nuestra Señora de la Alegría en agosto de 2025— no utilizaba el confesionario habitual del templo, sino que prefería un lugar al fondo de la iglesia con poca visibilidad, donde colocaba dos sillas muy juntas.
“Varias chicas del grupo juvenil se acercaron para contarme que, cuando iban a confesarse, el padre acercaba su silla y les tocaba la pierna”, relata una de las responsables de la pastoral juvenil.
Las jóvenes comenzaron a compartir estas experiencias entre coordinadores de pastoral juvenil y, posteriormente, con sus padres. A partir de ese momento, las familias decidieron intentar resolver la situación primero por los canales regulares de la Iglesia.
Denuncia previa ignorada por Castillo
Según la documentación, a la que ha tenido acceso Infovaticana, los miembros de la comunidad parroquial enviaron el 1 de diciembre de 2025 un escrito a la cancillería del Arzobispado de Lima solicitando la remoción del sacerdote.
El documento, que fue remitido también al cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, a la Nunciatura Apostólica y a la Comisión de Escucha —creada por la propia Archidiócesis para recibir denuncias de abusos— advertía ya sobre testimonios de mujeres jóvenes que denunciaban tocamientos indebidos durante la confesión, además de una detallada descripción de casos de abuso litúrgico atribuidos al mismo sacerdote.
![Documento enviado al Arzobispado de Lima el 01.12.2025 [pág 2 de 14]](https://infovaticana.com/wp-content/uploads/2026/03/INFOVATICANA_1599-2-464x600.png)
Los firmantes solicitaban expresamente que se investigaran los hechos y que el sacerdote fuera removido del cargo antes de que la situación se agravara. Sin embargo, según relatan miembros de la comunidad, no recibieron respuesta. El silencio del arzobispado fue entonces evidente ante un caso que, a juicio de los denunciantes, requería atención inmediata.
El altercado que desató el escándalo
Ante el evidente silencio de Castillo y de las instituciones eclesiales, el martes 2 de marzo un grupo de padres de las presuntas víctimas acudió a la parroquia para pedir explicaciones al sacerdote de forma pacífica.
Según testigos citados por el medio peruano Exitosa, el encuentro entre los denunciantes y un grupo de feligreses —que Agüero habría reunido previamente— derivó en momentos de tensión y enfrentamientos verbales, lo que motivó la intervención de la policía.
El sacerdote fue trasladado a la comisaría en calidad de intervenido. Sin embargo, tras recuperar la libertad por la mañana, volvió a presentarse en la parroquia y celebró Misa, lo que generó sorpresa entre varios fieles.
Durante el transcurso del mismo día, Castillo nombró al sacerdote Richard Vélez como nuevo encargado parroquial sin hacer mención al destino de Agüero o las medidas que tomará la Archidiócesis sobre el caso.
Abusos litúrgicos y tensiones en la parroquia
Marco Agüero ya había estado rodeado de polémica anteriormente. En 2023, fieles de la parroquia San Ricardo, en la Diócesis de Chiclayo, protagonizaron protestas públicas solicitando su salida por conflictos pastorales y doctrinales, un episodio que fue recogido por medios locales. Ante este hecho, Castillo lo recibió en Lima y lo nombró en la parroquia Nuestra Señora de la Alegría donde hoy vuelve a verse envuelto entre denuncias por parte de los fieles.
La carta enviada en diciembre de 2025 también recogía otras preocupaciones pastorales y litúrgicas, entre ellas se mencionaban cambios en la celebración de la misa, confusión doctrinal en algunas catequesis y tensiones en la organización de los grupos parroquiales.
Algunos fieles denunciaban, por ejemplo, situaciones que consideraban irreverentes en la celebración de los sacramentos o interpretaciones pastorales que generaban desconcierto entre los jóvenes. En declaraciones a Exitosa, un joven afirma que «se le acusa por salirse de la doctrina católica, mencionando mucho el uso de la sinodalidad para faltar algunos respetos eucarísticos».
A la espera de una respuesta oficial
Por el momento, la Archidiócesis no ha ofrecido una explicación pública sobre la gestión del caso ni sobre las denuncias presentadas con anterioridad. No obstante, según informó Infobae, el Arzobispado de Lima ha confirmado que está al tanto de lo sucedido y que prepara un comunicado oficial sobre el caso.