Argüello: «El aborto no es una cuestión de cristianos o no cristianos, sino de personas que hagan un ejercicio de razón»

Argüello: «El aborto no es una cuestión de cristianos o no cristianos, sino de personas que hagan un ejercicio de razón»
Foto: EFE / Chema Moya

El presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, dejó claro que el debate sobre el aborto debe plantearse desde la razón y la evidencia científica, y no como una cuestión ideológica. Durante un desayuno informativo organizado por La Razón, el prelado sostuvo que la protección de la vida humana no es un planteamiento exclusivo de los creyentes, sino una exigencia que interpela a cualquier persona dispuesta a atender a los datos objetivos.

Ciencia y dignidad humana

Argüello afirmó que el aborto se ha convertido en un “chivo expiatorio” que parece medir la vigencia del progresismo en el mundo occidental, cuando en realidad la cuestión afecta al fundamento mismo de la convivencia y a la comprensión de la persona humana.

En declaraciones recogidas por COPE, el arzobispo subrayó que los avances médicos actuales obligan a replantear los argumentos que sustentaron las primeras legislaciones sobre el aborto. Recordó que cuando se aprobaron muchas de esas leyes no existían las ecografías actuales ni el conocimiento detallado del genoma humano.

“Hoy sabemos de forma indubitable que desde la concepción existe un sujeto distinto a la madre”, señaló. Desde esa premisa, consideró una “falacia” reducir el debate al derecho sobre el propio cuerpo, al tratarse —según explicó— de una vida distinta que debe ser protegida. En ese sentido, insistió en que se trata de “ciencia contra fanáticos ideológicos”.

La persona frente al individualismo moderno

En su intervención, Argüello abordó también lo que denominó las “tres vías” de la pretensión cristiana. La primera tiene que ver con la comprensión de la persona. A su juicio, la cultura moderna ha reducido al ser humano a un individuo autónomo con pretensión de poder, debilitando la dimensión relacional que forma parte esencial de la condición humana.

Frente a esa visión, reivindicó una antropología que reconoce al ser humano como libertad y gracia, razón y fe, relación y comunidad. Advirtió además de los nuevos desafíos que plantean la inteligencia artificial y la delegación de decisiones humanas en algoritmos, en un contexto que exige reafirmar la dignidad de toda vida.

Iglesia, democracia y referencia ética

Argüello reflexionó también sobre la relación entre Iglesia y sociedad en un momento que describió como de transformación profunda. Reconoció la distancia actual entre ambas realidades, pero defendió que esa brecha no implica indiferencia, sino la posibilidad de un diálogo evangelizador.

En un escenario marcado por la crisis de confianza en las instituciones democráticas y por nuevas formas de poder económico y tecnológico, el arzobispo planteó que la Iglesia puede contribuir fortaleciendo la conciencia ética y promoviendo lo que el papa Francisco denominó “amistad social”.

A su juicio, el relativismo moral muestra hoy sus límites y resulta necesario devolver al espacio público referencias éticas que la democracia no puede darse por sí misma.

Migración, coherencia y vida pública

Durante el coloquio, Argüello defendió el apoyo de la Iglesia a la regularización de inmigrantes, aunque reconoció que esta postura genera incomodidad en algunos sectores. Advirtió sobre la existencia de una “doble vida” en ciertos católicos que separan su fe de sus criterios económicos o sociales.

Asimismo,  el presidente de la Conferencia Episcopal insistió en que la propuesta cristiana no pretende instaurar un “paraíso en la tierra”, pero sí sembrar signos concretos de dignidad, justicia y bien común en la historia. En tiempo de Cuaresma, recordó que la esperanza cristiana se fundamenta en la convicción de que ni el mal ni la muerte tienen la última palabra.

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